domingo, 30 de agosto de 2015

HUELLAS BRITÁNICAS EN ZALAMEA LA REAL



Son muchas las huellas que aún persisten de la antigua e inglesa Compañía de Rio Tinto y que, evidentemente, ocupó un período histórico amplio muy conocido en toda la zona.
 

Fotocomposición realizada de algunas de las huellas de la RTCL en la provincia. Fuente: Fieldwork Riotinto.

Quizás, profundizando en esas huellas, algunos de nosotros nos limitemos  a situar la mayor parte de ellas, lógicamente, en Minas de Rio Tinto, como población donde se ubicó mayoritariamente  la colonia extranjera que conformaba el nivel superior de mando del ente, pero obviando que determinados y/o, similares muestras, quedaron también grabadas en municipios vecinos.

Al hilo de lo citado, es llamativa (valga el ejemplo) la Estación del ferrocarril RT-Zalamea inaugurada el 6-6-1904, plasmada actualmente en su centenario reposo, por los pinceles de Toti, -artista local que con sus famosos trabajos trasciende ya, (como Alcaide, en Nerva) el ámbito provincial- y cuyo edificio no disimula su foráneo diseño, hermanado con los de similares puntos en la misma línea férrea.
 
Inauguración de la Estación de Zalamea la Real en 1904. Col. Particular

Igualmente, desde la panorámica que ofrece el popular Pilar de Zalamea se visualiza en un altillo del terreno, donde se alzó hacia 1903, la construcción de ladrillos con amarillento color que debió servir como mercado.
 
El Pilar y al fondo el Mercado donde se celebró el banquete de la inauguración de la línea férrea. Col. Particular

Posiblemente, para acoger las "obras sociales" que promovió en la zona RTCL, a través de aquél durísimo Director, Mr. Arthur Carlyle, haya alguna más pero menos conocida. No obstante, las citadas perviven y ello es, meritorio de un pueblo.

No ocultas, aunque sin duda poco conocidas, la gente y tierra de Zalamea con sus empedradas calles y amplias casas con huerto desde el que penetraban los olores de entresacadas hortalizas, mezclados con el aroma del nardo y jazmín, le hacían hogar ideal donde mitigar la jornada de trabajo, tras el regreso de la Mina, degustando la clásica "manguara '', en asiento de cómoda silla de enea, y siendo testigos ambas partes (tierra y gente) del lugar donde han quedado impresas otras huellas humanas, en contraposición a las materiales, anteriormente descritas.

Entonces, ¿No valdría un apellido como el de GILBERT para afianzar lo expuesto?

Ocupado en la búsqueda de su origen y arribo a Zalamea es necesario recorrer un largo camino que, rebasando frontera, nos sitúe en el sur de Inglaterra, concretamente en Breage, localidad muy cercana al distrito minero comprendido entre Cambome y Redruth, donde el estaño y otros metales aprovecharon compañías como la East Pool, además de inventar o introducir las bombas Cornish, ingenios empleados más tarde en las explotaciones de Rio Tinto.

El agotamiento de yacimientos fue motivo de desempleo para la mano de obra ocupada hasta entonces allí y, consiguientemente, su dispersión hacia lugares de posible recepción y establecimiento familiar.

Como tantos en situación similar, Nicholas Gilbert, minero-picador nacido en 1829 en Breage, casado con Terence Thomas, de la misma edad y padres de 7 hijos (Elizabeth, Mary, John, Terence, Richard, Joseph y Thomas) aceptó ser contratado el 7 de Agosto de 1879, por la Rio Tinto Co., Ltd. para trabajar en su ocupación habitual, en Minas de RT (España) con salario de 120 libras/año e inclusión de vivienda, propiedad de la misma, en el barrio de San Dionisio.

Allí también encontraron trabajo sus hijos John, Richard y Thomas (todos como mineros del interior). Imaginamos que su trayectoria laboral debió ser normal, así como la conducta cívica llevada a cabo en una comunidad cerrada y condicionada al estatus social impuesto por la empresa propietaria para la que trabajaba. El cumplimiento de esta última, suponemos fue aceptable cuando en el año 1891, fatídico para él, desempeñaba el cargo de Capataz y devengaba un sueldo de 250 libras/año. Pero la "Hermana Muerte" le visitó el 16 de Marzo del mismo, sacándolo de este mundo al padecer la bronquitis que, presumiblemente arrastraba desde algún tiempo (¿posible silicosis?).

Está documentado que su asistencia y tratamiento no fue adecuada y la responsabilidad recayó en el Jefe del Deptº Médico, Dr. Raymond Courteen quien había organizado eficazmente el servicio médico de la Cía., pero que, precisamente en el caso que nos ocupa, recibió una grave censura del Consejo, informado de su reprobable actuación médica.

Al margen detalles y elucubraciones, la conclusión derivó en el deterioro de imagen del Dr. Courteen y el traslado del cadáver de Gilbert al Cementerio de San Sebastián en Huelva, según consta en el Registro Nº 62 de "Burials in the British Protestant Cemetery at Huelva -in the Diocese of Gibraltar".


Tumba de Nicholas Gilbert en el cementerio británico de Huelva, junio de 2015. Foto: Emilio Romero

Aunque de forma repetitiva es la primera, pero no la última vez, que el apellido lo encontraremos en Zalamea.

JOHN GILBERT. - Anteriormente citado como primer hijo varón de Nicholas. Nacido como su padre, en Breage, ingresó en la RTCL, en 12 de Abril de 1880, como entibador en el Deptº de San Dionisio con un salario de  96 libras/año.

Casó el 23 de Junio de 1883 con la zalameña, ANA WERT LIBRERO en la Parroquia de Sta. Bárbara, cuya unión fue bendecida por D. Antonio Muñoz Arteaga (aquel sacerdote que recreara Alcaide en su célebre cuadro de la masacre de 1888) cuando contaban 22 y 21 años respectivamente y viviendo en el Nº 12 del barrio de San Dionisio, domicilio en el que les nació un varón, llamado Juan Francisco, fallecido a corta edad, por angina, el 2-3-1884 siendo sepultado en el cementerio católico del mismo RT.

Posiblemente no sea demasiado mal pensar que la imperante "normativa social" llevada con rigor por la comunidad de la que John procedía, no era aceptado un "matrimonio mixto"...(¿Tal vez fue Ana una doméstica que enamoró al inglés o quizás el ardor juvenil de él olvidó las reglas...?.)

En cualquier caso, un año después de la pérdida de aquel primer hijo, es constatable que el joven matrimonio anglo-hispano trasladó su domicilio a Zalamea, dejando atrás  el problemático barrio de San Dionisio con sus infectos desagües y foco de enfermedades difíciles de erradicar, según lo consideraba el Dr. Courteen en informe que obra en los libros del archivo del Depto Médico de la época y, en la actualidad, custodiados por el Dr. Saldaña Manzana.

Aparte hipótesis de motivos barajados para el cambio de domicilio, -Desde San Dionisio a Zalamea- escasa duda ofrece admitir el beneficio que supondría para el devenir diario del matrimonio, a más de nacerle ya en Zalamea el 30 Abril de 1885 su segundo hijo, al que llamaron JOHN FRANCIS, asentado con el Nº 161 en el Registro de nacidos en el Vice­consulado británico de Huelva, como súbdito inglés (era común en el siglo XIX designar con el mismo nombre al hijo nacido con posterioridad al inmediato fallecido). Afortunadamente no fuimos contemporáneos a él, pero la imaginación es libre y si se mantiene dentro del debido respeto, las opiniones individuales solo pueden ser recíprocas. Por tanto, lo que seguirá deberá interpretarse como  simple soliloquio:

"En el transcurso de los años su especialización en los distintos trabajos mineros, lealtad a la Compañía, e igualmente concitando sobre sí la nacionalidad, que nunca perdió, debieron ser reconocidas condiciones para su promoción como Capataz y cuya presencia fotográfica quedó registrada, en la toma realizada hacia 1906 donde figura junto a todo el Staff inglés de la época, que preside el Director, Neil  Kennedy, en la segunda fila por arriba a la derecha de la misma con reloj de cadena sobre pecho.

Fotografía del Staff de la RTCL, realizada en 1906. En el centro Mr. Neil Kennedy. Col. Particular

Físicamente, su posado en ella denota a un ser de fuerte complexión, orgullosamente de aparecer entre compatriotas y muy a tono con la idea que particularmente tenemos, de determinados Capataces supervisando los antiguos tajos de mineral”.

El destino, que a cada cual nos reserva impredecibles consecuencias, fijó en el año 1913 el final de la vida de John Gilbert, arrebatada de forma trágica en el pavoroso incendio que surgió en el Pozo Alicia en la fría madrugada del 1 de Noviembre de dicho año.

Al ser de comunión católica, su enterramiento se realizó en el antiguo Cementerio de Rio Tinto, (hoy desaparecido) y señalizado el lugar con lápida idéntica a las erigidas para sus compatriotas, dos de las cuales aún se alzan hoy en el Cementerio inglés de Bella Vista.

Con ocasión del posterior fallecimiento de su esposa, ANA WERT LIBRERO, sus restos fueron exhumados y trasladados al Cementerio de Zalamea, donde como se verá se hallan, mismamente, los de su hijo JOHN FRANCIS.

Tengo para mí que, si al hallar vestigios de huellas estas se abandonan, deben compararse con apasionante libro abierto pero con inconclusa lectura. Por tanto, sopesando la longitud del camino a recorrer, las "marcas" ya encontradas incitan a su seguimiento.... y donde ellas finalizan nos llevan a ese inglés de Zalamea que fue, en versión española: JUAN FRANCISCO GILBERT WERT

Anteriormente quedó anotado les nació a sus padres, John y Ana, en Zalamea el 30-3-1885. Un escueto apunte en el viejo Libro de empleados extranjeros, de la Compañía,  detalla su nombre  y edad de  14 años, trabajando  en San Dionisio en 1899 si bien, se desconoce continuó al servicio de la misma, puesto que no figura en el listado general que data de 1914

Tenemos documentado el parentesco de primo-hermano que le unía a los dos hijos de su tía carnal, PATROCINIO WERT LIBRERO, (también residente en Zalamea y casada con otro inglés)

Añadir poco más de su discurrir en vida y sólo precisar que casó con Lorenza González Perea y, al fallecer el 22-12-1916 como consecuencia de "colapso cardiaco" en la calle Leandro Martínez, de la  repetida población, no tuvieron sucesión, según expresa su Acta de Defunción.

Podemos concluir que el seguimiento de las huellas GILBERT obligó a retrotraemos hasta dar con su abuelo Nicholas en Huelva, para finalizar en el Cementerio Municipal de Zalamea la Real donde un panteón cubierto, en la parte derecha de la entrada, indica el enterramiento de la Sra. ANA WERT LIBRERO, fallecida en 1923, además de los restos de su esposo e hijo.

Detalle del libro de enterramientos del Ayuntamiento de Zalamea la Real. Agradecimiento a Rafael Pichardo Pulido

Reiterar que esos restos fueron exhumados de lugares anteriores para, finalmente, en este últimos, compartir la paz eterna en la misma tierra que en vida unió a los tres. A pesar de lo cubierto por el polvo, no fue tan denso como para borrar unas huellas inglesas en tierra, tan andaluza como Zalamea.


Pedro Real y Emilio Romero

martes, 18 de agosto de 2015

Porqué debemos recuperar el muelle de la Cía de Riotinto?

El embarcadero más importante construido por los ingleses en España es sin duda el de la compañía de Rio Tinto, en la margen izquierda del río Odiel, en Huelva.

Dos ingenieros ingleses intervinieron en la construcción del embarcadero de minerales de RTC en Huelva, uno como diseñador y crea­dor de la idea y el otro como ingeniero a pie de obra, vigilante de los trabajos: Sir George Barclay Bruce nacido en Newcastle en 1821 y Thomas Gibson nacido en Tarsdon, Northumberland, en 1843, el cual trabajó en los muelles de Londres y otros puertos ingleses con estructuras de pilotes roscados o que le hizo adquirir gran experiencia en este tipo de construcciones. En 1868 fue nombrado miembro de la I.C.E., fue ingeniero residente en el Reneough Bridge en Newcastle donde lo conoció Bruce que le propuso ser director de la obra del muelle de la Rio Tinto Company en España, aceptando Gibson que se incorporó a Huelva en julio de 1874.

El muelle se puso en marcha en marzo de 1876 y se cerró en mayo de 1975, casi un siglo después. Aproximadamente 130 millones de toneladas de mineral se han embarcado por él a lo largo de su dilatada etapa de actividad.

En los años 70 del pasado siglo y para ejecutar el paseo marítimo de la ría de Huelva, se desmontó un tramo de 50 metros aproximadamente, lo que ha dejado desconectados los dos sectores de la obra, el realizado en tierra y el que se eleva sobre el río Odiel.
Muelle Embarcadero de la Rio Tinto Company Limited. / Foto: Emilio Romero.
Muelle Embarcadero de la Rio Tinto Company Limited. / Foto: Emilio Romero.

Pero lo más importante para el futuro del muelle ha sido sin duda la toma de conciencia por parte de la ciudad de Huelva del valor de este embarcadero como monumento histórico y declarado como Bien de Interés Cultural, expresión máxima de la arqueología industrial británica del XIX.

Consecuencia de ello, han sido los dos proyectos de rehabilitación del muelle, uno de ellos llevado a cabo en el sector que se adentra en la ría y otro en el tramo de tierra adentro, que han permitido recuperar buena parte de la estructura de este artefacto industrial, hoy declarado bien de interés cultural. En el primero de ellos se ha rehabilitado su estructura metálica y se encuentra a la espera del montaje de las viguerías y plataformas de madera. El tramo terrestre se encuentra totalmente terminado, a excepción de su arranque ejecutado en madera, y permite pasear hoy por encima de la gran estructura, en espera de la unión de sus dos partes para poder adentrarse paseando sobre la ría onubense a bordo de este gran barco varado, que nos retrotrae a los tiempos nostálgicos de la tecnología británica del siglo XIX, y al esplendor de aquellos embarcaderos, diseñados en unos casos para el embarque del mineral y en otros para el ocio de los visitantes, dándose aquí el caso de que el muelle de Riotinto, una vez finalizada su actividad industrial, pueda iniciar una segunda etapa de vida como muelle de ocio y recreo para orgullo de los que supieron conservarlo y legarlo a la posteridad.

Importante sería que se pudiese completar definitivamente el tramo desmontado, pudiéndose contemplar así el muelle en una sola pieza como primitivamente era y, aún cabe la posibilidad de darle aún más énfasis de su utilización con la colocación de alguna de las locomotoras de vapor existentes en Riotinto.

Huelva Buenas Noticias, 7/8/2015