domingo, 14 de abril de 2013

Un bungalow alemán entre las “casas de los ingleses” de Punta Umbría

El documento que mostramos es la autorización del Gobierno Civil para construir la casa, firmada el 15 junio de 1891 por el entonces gobernador, Carlos Mantilla, situando esta a 100 metros de la pleamar, en la playa de Torre Umbría

Casa nº5, probable original de Sundheim
Casa nº5, bungalow original de Sundheim, adquirida por la RTCL, muy próxima a nuestra protagonista, la casa de Moncke

Ramón Fernández Beviá. En la evolución histórica de Huelva, su papel en el marco global ha tenido diferentes niveles de relieve. Dejando a un lado tiempos anteriores, y aunque tuvo el protagonismo descubridor y pre-colonizador en los inicios de la Edad Moderna, no es aventurado calificar a nuestras tierras como grandes desconocidas. Y esta apreciación se refuerza ante la sorpresa que producía y produce en quienes la “descubren” cuando vienen de fuera. Un gran descubridor fue el célebre Sundheim, quien no se conformaba con apreciar la riqueza que encontraba por aquí, sino que se empeñaba con tesón en ponerla en valor con una iniciativa que ya desearíamos que se replicase con frecuencia en estos días de duda y desconcierto general.
Autorización para edificación en favor de Karl Moncke
Autorización para edificación en favor de Karl Moncke

Entre una variada lista de impulsos, el empresario alemán descubrió para el ocio una de las más selectas gamas del paraíso onubense: las playas de Punta Umbría. Y él marcando ritmos y los ingleses a su aguardo, siguiendo fielmente las sugerencias de este avispado hombre de negocios. Por eso, tras la construcción del primer bungalow de madera para su uso particular abrió el camino para que la poderosa Río Tinto Company edificase una serie inicial de once casas de veraneo para conformar una colonia de doce adquiriendo la suya al propio Sundheim. Esta serie de viviendas, para uso y disfrute de los directivos británicos, se erigió alrededor de la década de los ochenta del siglo XIX, completándose en teoría el conjunto  en 1917 con dos casas más, las números 13 y 14 (las que han servido de modelo para la actual casa-museo). Hasta aquí el esquema tradicionalmente considerado. Hemos encontrado, sin embargo, un documento que matiza la lectura histórica de estos inicios de Punta Umbría.
Veraneantes británicos en un lugar privilegiado
Veraneantes británicos en un lugar privilegiado

González Vilchez, en su conocido y extraordinario trabajo sobre la arquitectura inglesa en Huelva, cita a un antiguo empleado de la RTCL, Leonard Salkield, que a su vez estima que también utiliza David Avery en su obra no menos conocida “Nunca en el cumpleaños de la reina Victoria”, y que señala que en 1895 había una docena de bungalows. Vilchez interpreta que los doce son los citados once más la original casa de Sundheim. No obstante, el documento inédito que presentamos en este artículo acredita que si existían doce casas, una de ellas, la autorizada en el mismo, correspondería a un particular. Por lo que solo habrían sido construidas antes de 1912 las primeras diez numeradas de la RTCL, incluida la de Sundheim, más una de la propia compañía fuera de turnos, destinada a vivienda del jefe médico doctor John Mackay (hermano del famoso cirujano William Mackay, recreativista de pro); y, curiosamente por tanto, una duodécima que no era de la compañía, ni siquiera británica: la casa de un ingeniero alemán, Karl Moncke, propietario de la concesión de la mina onubense de los Cuchillares.
Composición con fotografía de los setenta y plano de 1912 que sitúa la casa autorizada en 1891
Composición con fotografía de los setenta y plano de 1912 que sitúa la casa alemana autorizada en 1891

Vilchez identifica esta casa en un plano de 1912, pero interpretamos que no le atribuye la misma antigüedad (finales del s.XIX) que a los primeros bungalows de la RTCL. Si observamos el plano de 1912, comprobaremos que las doce casas incluían las diez numeradas, la del doctor Mckay, y la de Moncke, con lo que antes de esa fecha la compañía había construido diez, sumando once y no doce, al adquirir la de Sundheim. La casa del vecino alemán Moncke completaba la docena indicada por Salkield.
Acuarela de la casa alemana de Punta Umbría
Acuarela de la casa alemana de Punta Umbría

El documento que mostramos es la autorización del Gobierno Civil para construir la casa, firmada el 15 junio de 1891 (firma en el reverso, no reproducido) por el entonces gobernador, Carlos Mantilla, situando esta a 100 metros de la pleamar, en el llamado entonces enclave de Torre Umbría.
En este documento se hace referencia a una instrucción del 20 de agosto 1883 que suponemos regularía la concesión de terrenos y la posible edificabilidad hasta que en 1895 fueron adquiridos dichos terrenos por sus ocupantes. Un paraíso de doce plazas, una ocupada por alemanes y el resto por británicos.

Ref.: www.huelvabuenasnoticias.es

domingo, 10 de marzo de 2013

Muelle embarcadero de San Juan del Puerto

El primer ferrocarril construido en Huelva fue el del Buitrón, que nace a partir de la puesta en explotación de las minas del mismo nombre. Para ello se creó una sociedad llamada “The Buitron and Huelva Railway and Mineral Company Limited” que tomó en arriendo la mina del Buitrón en 1866.
No obstante, en años anteriores (1859) ya existía una concesión del ferrocarril dada a dos súbditos españoles por la Reina Isabel II mediante una Ley de 19 de junio de 1859.
Es por tanto que la compañía inglesa compra esta concesión a los súbditos españoles los cuales eran sus propietarios en el año 1866 para la construcción de dicho ferrocarril.
El trazado comienza desde San Juan del Puerto y las obras se concedieron al ingeniero inglés Dowcra. El hecho de iniciarse desde San Juan fue debido a que se iba utilizando para ir transportando a través del mismo ferrocarril los materiales necesarios que provenían desde Inglaterra y que llegaban a Huelva y desde allí a San Juan del Puerto se transportaban en barcazas. Su construcción finaliza en 1870 con su pequeño embarcadero en la margen derecha del río Tinto.
Barcazas de carga de mineral en San Juan del Puerto, 1875.
Barcazas de carga de mineral en San Juan del Puerto, 1875.
A comienzos del siglo XX repunta la producción en la mina y se hace necesario por parte de la compañía remodelar el ferrocarril y se plantea la modernización del puerto o muelle de carga, puesto que anteriormente la carga se hacía a mano, para ello se construye una gran explanada para vías y estacionamiento de trenes, mediante el relleno de parte de la marisma con escorias y gravas, se adquieren grúas fijas en tierra y hasta una grúa flotante para trasvasar el mineral desde el puerto a las barcazas o gabarras, que se adquirieron unas cuantas, las cuales transportaban rio abajo hasta la altura de la actual Punta del Sebo donde se procedía a la carga en los barcos de mayor calado que lo llevarían hasta Inglaterra. Este ferrocarril siguió su andadura hasta 1969 en que el Estado Español decido cerrarlo por su falta de rentabilidad.


Hoy día el trazado ferroviario se ha reacondicionado como vía verde para su uso y disfrute desde Valverde del Camino hasta San Juan del Puerto, conocida como Vía Verde de los Molinos de Agua. El muelle-embarcadero ha sido transformado en zona de parque de ocio para los más pequeños pudiéndose llegar a él por medio de un sendero utilizado para la práctica deportiva de footing y paseos que nos acerca a la historia de dicho muelle en su pasado.

viernes, 15 de febrero de 2013

Otra excelente rehabilitación en Huelva

Ya ha sido inaugurado el nuevo bar-cafetería habilitado en la Casa del Guarda del Barrio Obrero, para apoyar la implicación de la iniciativa privada en la rehabilitación de un inmueble incluido en el entorno Bien de Interés Cultural (BIC). El proyecto supone la recuperación para el patrimonio de la ciudad, por parte de su propietaria, Valeria Gallo, de una edificación protegida y catalogada, garantizando el mantenimiento de un edificio, hasta ahora abandonado.
De esta forma, se recupera el esplendor de esta edificación, mediante una completa recuperación de su estado original que ha respetado muchos de sus elementos primitivos, demoliendo todos los añadidos a lo largo de los años. Entre estos detalles originales conservados destaca la carpintería y techos, así como la chimenea o el azulejo pintado a mano que representa el Muelle del Tinto. Asimismo, como detalles distintivos, destaca el botellero, situado sobre la barra, que fabricado en hierro simula una perspectiva del citado muelle onubense o el acceso, realizado a modo de escalera, para comunicar la terraza del bar con la tradicional Plaza de la Cruz del Barrio Obrero.
Imagen actual de la Casa del Guarda ya rehabilitada.
Imagen actual de la Casa del Guarda ya rehabilitada.
El proyecto ha supuesto la conservación integral del aspecto exterior, cubierta y estructura de muros y la demolición de la tabiquería interior para la redistribución de espacios de barra, zona de público y aseos en 73 metros cuadrados. Además, se ha recuperado toda la carpintería exterior, eliminando dos cuerpos anexos a la edificación principal para la recuperación de la tipología originaria.
La Casa del Guarda se encuentra a las puertas del Barrio Obrero, en la intersección de las avenidas Federico Molina y Guatemala, aislada del resto de las viviendas del conjunto, por lo que su uso como cafetería será muy positivo para la dinamización social de la zona. La rehabilitación ha sido visitada por alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez.
Un poco de historia. Se estima que el edificio fue construido a principios de los años veinte del pasado siglo XX y que a su inauguración asistió el entonces monarca, Alfonso XIII que hizo entrega de sus llaves a José Villadóniga, primer guarda del Barrio Reina Victoria, más conocido hoy como Barrio Obrero. El responsable de la rehabilitación ha sido el arquitecto Miguel Ángel Vilches, acreditado experto en arquitectura inglesa que ha firmado otras rehabilitaciones tanto en Punta Umbría como en Riotinto.

www.huelvabuenasnoticias.com
 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Los Humos de Huelva

Cercanos al 125 aniversario del Año de los Tiros (4 de febrero, 1888-2013), ponemos al alcance de los lectores la obra casi desconocida de D. Juan Cornejo Carvajal “LOS HUMOS DE HUELVA”.

Juan Cornejo Carvajal, según consta en el Archivo Municipal de Zalamea la Real, nació en la calle Pie de la Torre el día 23 de marzo de 1864 a las 11 de la mañana. Miembro de una familia acomodada (sus abuelos, tanto paternos como maternos, eran destacados hacendados), sus ascendientes hunden sus raíces en Zalamea la Real (no olvidemos que sus apellidos mantienen una arraigada tradición en la localidad), destacando entre sus hermanos, María, Esperanza y Jesús, el papel del mayor, D. Honorio Cornejo Carvajal, Vicealmirante y Ministro de Marina durante la Dictadura del General Miguel Primo de Rivera.

El Padrón de habitantes del año 1865 nos indica que su familia no aparece registrada en la dirección en la que vivían desde 1860 (calle Cruz, número 3), y es por tanto cuando se puede encontrar que a partir de este año reside en Madrid, puesto que su padre, José Natalio Cornejo, abogado de profesión, se marcha a la capital en busca de trabajo. Allí suponemos que estudió periodismo, siendo con 26 años un periodista consolidado en la capital de España, hasta el punto que muchos autores lo catalogaban como “periodista madrileño”, por su prolífera pluma escribiendo asiduamente en los diarios madrileños.

Consecuente con los problemas de su tierra natal, de la que nunca se desvinculó, se alineó con aquellos que lucharon contra las calcinaciones al aire libre en las minas de Riotinto a través de la publicación de numerosos artículos en prensa en los diarios “El Clamor”, “El Reformista” y “Diario de Huelva” bajo el seudónimo de Cornouiller, convirtiéndose así en un antihumista más. De esta manera heredaba el espíritu de su padre, José Natalio Cornejo, que había ejercido de abogado de varios de los ayuntamientos de las localidades afectadas y de algunos particulares, elevando las quejas pertinentes al Gobierno por las nefastas consecuencias derivadas del proceso de las calcinaciones.

A finales del siglo XIX, los medios de comunicación tenían un papel social importante mediante la información y, en 1892, se publica en Madrid un folleto de este periodista zalameño, D. Juan Cornejo Carvajal donde exponía cómo la prohibición de las “teleras” donde se calcinaban las piritas de cobre de las minas de Riotinto, se había conseguido gracias a las quejas reiteradas del vecindario y a una violenta campaña de prensa; dicha obra llevaba por título “LOS HUMOS DE HUELVA”, cuya edición que presentamos se editó en el establecimiento tipográfico del Diario, sito en la calle Puerto 46 de Huelva.

El libro es una colección de artículos que se publicaron en estos diarios y viene acompañado de fotograbados y biografías de personajes en pro de la causa tales como Talero, Albareda, Romero Robledo, Conde Gomar, García Castañeda, etc., que se distinguieron por la defensa de la causa de los pueblos.

Otros datos sobre nuestro ilustre personaje (aunque son escasos y salteados en el tiempo) indican su acercamiento a la política y su vinculación con el Partido Reformista de Melquiades Álvarez desde su fundación en 1912, compartiendo experiencias con otros importantes militantes del reformismo inicial como Manuel Azaña, José Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos o Benito Pérez Galdós. Ese mismo año sería designado vicepresidente de la Junta provisional de este partido, en el Distrito de Palacio de Madrid. Consolidando su posición política cuando se presentó por la Conjunción Republicano-socialista (como miembro del Partido Republicano Reformista) por el distrito de Palacio, en Madrid, en las elecciones de 1913.

Por otra parte, destaca su labor como taquígrafo y la publicación de la obra “Reseña histórica del arte taquigráfico” en 1889, resultado de su labor asidua en 50 años reuniendo más de 500 obras de taquigrafía española y extranjera, la cual donó a la Biblioteca Nacional costeando él mismo la edición, convirtiéndose así como la única obra de la historia de taquigrafía que se había publicado en España. Posteriormente fue miembro de la Sección central del Instituto Hipanoamericano de Taquigrafía, desde donde impulsó el estudio de la técnica y motivó fervientemente a los interesados al uso de la taquigrafía.

Es de reconocido derecho dar a conocer una de sus obras tan relacionada con la historia de nuestra Cuenca Minera.
 
Dicha obra se puede conseguir a través de: http://www.librosagotados.es
 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Barrio de Bella Vista (V)


Morfología

Se pueden distinguir cuatro formas de asentamientos en el Barrio de Bellavista que provocan de forma clara cuatro áreas morfológicas.

La primera podríamos definirla como de asentamiento lineal adosado de uso residencial. Este tipo de asentamiento es el mayoritario en número de viviendas y superficie ocupada. Las viviendas ya analizadas con anterioridad conforman una uL" con lados en ángulo recto. La disposición de jardín delantero y patio trasero conforman un conjunto urbano asimilable a ciudad jardín lineal.

En la zona suroeste del barrio y en lo que los datos históricos hacen pensar en que se trató de un añadido final al mismo, se encuentra un conjunto de viviendas pareadas donde se observa un menor orden que quizás provenga del corto número de las mismas. Se trata de ocho viviendas dispuestas alrededor del jardín principal de Bellavista; seis de ellas conforman un conjunto cerrado donde las dos viviendas centrales se distinguen de las cuatro laterales, que aparecen inflexionadas mostrando, por lo tanto, una disposición simétrica. Las dos viviendas restantes aparecen giradas respecto a las seis anteriores, conservando en sus líneas esenciales los elementos básicos de la estructura original. A pesar de la distinta disposición se siguen manteniendo conceptos ya empleados en las viviendas en hileras, tales como el contacto directo con la naturaleza a través de los jardines y corrales de las mismas.

Como remate norte de este conjunto y de forma aislada, en la zona nordeste se encuentra otro modelo de asentamiento. Se trata de viviendas dispuestas de forma aislada sobre parcelas acotadas independientemente. El ejemplo más característico de este modelo es la Casa del General Manager.


Por último, se localiza una última área morfológica que, a diferencia de las anteriormente mencionadas, no tiene uso residencial. Se trata de una zona con uso de equipamiento localizada en la cuña que forman los dos brazos de la “L" de viviendas adosadas. En esta zona se localizan edificios aislados de servicio al barrio tales como el Club Social y la Capilla. Entre los edificios, se localizan zonas de ocio, paseo, jardines, pistas de tenis y piscina.