miércoles, 4 de enero de 2017

La vida de Minas de Riotinto en la década de los treinta, a través de fotografías que ahora han sido donadas al Archivo Histórico Minero

La donación consiste en un álbum de gran formato que contiene 165 fotografías originales en papel, de distintas medidas en blanco y negro, aunque hay 2 fotos coloreadas y 4 postales en color.
Celebración en Bella Vista del Aniversario de la coronación de Jorge VII. 1937. En la primera fila con flor está Walter Stanley Tong.AHMFRT-Fondo Tong/132.
Celebración en Bella Vista del Aniversario de la coronación de Jorge VII. 1937. En la primera fila con flor está Walter Stanley Tong.AHMFRT-Fondo Tong/132.
Redacción. Recientemente en la “Victorian House”, muy cerca de su residencia en el pasado (Bella Vista nº 46), Peter Stanley Tong ha donado un álbum de fotografías históricas que serán integradas en el conjunto patrimonial de documentación en imagen que el Archivo Histórico Minero de Fundación Rio Tinto custodia para su difusión cultural y uso público.
No es la primera vez que Mr. Tong visita Rio Tinto, y no será la última, ya que Peter es uno de los ingleses nacidos en Minas de Riotinto y su añoranza recurrente le hace volver.
La historia de su familia en las minas se remonta a 1926 cuando su padre, Walter Stanley Tong nacido el 19-04-1899 en Bolton (Lancashire), llega con 27 años, contratado como topógrafo por la Rio Tinto Company Limited para trabajar en el departamento Corta Filón Sur. En 1933 fue nombrado jefe adjunto de Corta Atalaya y cuando fue clasificado como ingeniero de minas en 1935 fue nombrado jefe de Corta Atalaya. Su viaje de regreso a Inglaterra se produce el 10 de julio de 1955, cuando ya las minas son gestionadas por la Compañía Española Minas de Rio Tinto.
Llegó junto con su esposa Katherine Doris y tres años después de estar en Riotinto nace su primer hijo Michael (1-11-1929), y tres años después en el Hospital de Riotinto nace, el depositario de las fotos, Peter Stanley (23-11-1932).
Rocío Barrial y Peter Tong. 2016.
Rocío Barrial y Peter Tong. 2016.
La familia Tong participó activamente en los actos sociales, culturales y deportivos de la comunidad británica de Bella Vista, como se puede comprobar en las fotografías digitales donadas. Escenas de fiestas en el English Club Rio Tinto, como las celebraciones de coronaciones de los reyes Jorge V y Jorge VI, celebraciones personales, jornadas de golf, actividades lúdicas, picnics, excursiones a Punta Umbría, al Zumajo, etc.,nos acreditan fielmente la vida social y familiar del staff británico de Riotinto.
Pero sobre todo las fotografías originales nos muestran fielmente el estado de los trabajos en distintas épocasen las cortas (Filón Sur, Atalaya y Filón Norte), instalaciones, edificios industriales y maquinaria (transportes, pozos, “scrapers”, perforadoras Cyclone, fundición, camiones Euclid, incluso el momento de la sustitución de excavadoras de vapor por eléctricas,almacenaje y clasificación en Zarandas para embarque, ferrocarril, descarrilos, trabajadores en faena (saneadores, perforadores, contineros, etc.), personal (Sánchez Mora, Julian, Drewitt, O’sullivan, Tong, etc.),pueblos, etc.
Tanto tiempo en Riotinto adquiere, además de un marchamo cultural, un bagaje sentimental que ahora Peter ha podido comprobar en su último viaje. Tras más de 70 años sin verla, pudo reencontrarse con la que fue la sirvienta de su familia en el barrio victoriano de Bella Vista allá en los años 30, doña Rocío Barrial, que a sus 88 años, cuatro mayor que él, recuerda “con añoranza todas sus experiencias con la familia británica  como si el paso del tiempo no haya existido para ella”.
Malacate Pozo Guillermo. 1927. AHMFRT Fondo Tong/54.
Malacate Pozo Guillermo. 1927. AHMFRT Fondo Tong/54.
La donación consiste en un álbum de gran formato que contiene 165 fotografías originales en papel,  de distintas medidas en blanco y negro, aunque hay 2 fotos coloreadas y 4 postales en color. Algunas recortadas y formando composiciones. Las medidas varían desde muy pequeño tamaño 2,7x 4,1 cms. hasta composiciones grandes de 44×13 cms., siendola medida más usual la de 8,4 x 5,6 cms.
En cuanto a la cronología la mayoría son de los años 30, aunque hay algunas anteriores y otras posteriores coincidiendo con el periodo de estancia de la familia Tong en Rio Tinto hasta 1955.
Además también nos fueron facilitadas 647 fotografías en formato digital de menor calidad en cuanto a su resolución en bits, que incluye algunas de las fijadas en el álbum mencionado, pero sobre todo las de carácter familiar que no están incluidas como fotografías originales en el álbum.
Así pues estas imágenes de la vida personal y cotidiana en Bella Vista de esta familia, así como la visualización de los lugares del trabajo son imprescindibles para la descripción del patrimonio industrial.
La fotografía por tanto como instrumento de trabajo, se convierte en el documento más fidedigno para la captación de la realidad. Y como tal será un excelente aliado para documentar el patrimonio industrial, como testimonio tanto de los edificios e instalaciones arquitectónicas e ingenieriles,como de la vida cotidiana.

La vida de Minas de Riotinto en la década de los treinta, a través de fotografías que ahora han sido donadas al Archivo Histórico Minero

La donación consiste en un álbum de gran formato que contiene 165 fotografías originales en papel, de distintas medidas en blanco y negro, aunque hay 2 fotos coloreadas y 4 postales en color.
Celebración en Bella Vista del Aniversario de la coronación de Jorge VII. 1937. En la primera fila con flor está Walter Stanley Tong.AHMFRT-Fondo Tong/132.
Celebración en Bella Vista del Aniversario de la coronación de Jorge VII. 1937. En la primera fila con flor está Walter Stanley Tong.AHMFRT-Fondo Tong/132.
Redacción. Recientemente en la “Victorian House”, muy cerca de su residencia en el pasado (Bella Vista nº 46), Peter Stanley Tong ha donado un álbum de fotografías históricas que serán integradas en el conjunto patrimonial de documentación en imagen que el Archivo Histórico Minero de Fundación Rio Tinto custodia para su difusión cultural y uso público.
No es la primera vez que Mr. Tong visita Rio Tinto, y no será la última, ya que Peter es uno de los ingleses nacidos en Minas de Riotinto y su añoranza recurrente le hace volver.
La historia de su familia en las minas se remonta a 1926 cuando su padre, Walter Stanley Tong nacido el 19-04-1899 en Bolton (Lancashire), llega con 27 años, contratado como topógrafo por la Rio Tinto Company Limited para trabajar en el departamento Corta Filón Sur. En 1933 fue nombrado jefe adjunto de Corta Atalaya y cuando fue clasificado como ingeniero de minas en 1935 fue nombrado jefe de Corta Atalaya. Su viaje de regreso a Inglaterra se produce el 10 de julio de 1955, cuando ya las minas son gestionadas por la Compañía Española Minas de Rio Tinto.
Llegó junto con su esposa Katherine Doris y tres años después de estar en Riotinto nace su primer hijo Michael (1-11-1929), y tres años después en el Hospital de Riotinto nace, el depositario de las fotos, Peter Stanley (23-11-1932).
Rocío Barrial y Peter Tong. 2016.
Rocío Barrial y Peter Tong. 2016.
La familia Tong participó activamente en los actos sociales, culturales y deportivos de la comunidad británica de Bella Vista, como se puede comprobar en las fotografías digitales donadas. Escenas de fiestas en el English Club Rio Tinto, como las celebraciones de coronaciones de los reyes Jorge V y Jorge VI, celebraciones personales, jornadas de golf, actividades lúdicas, picnics, excursiones a Punta Umbría, al Zumajo, etc.,nos acreditan fielmente la vida social y familiar del staff británico de Riotinto.
Pero sobre todo las fotografías originales nos muestran fielmente el estado de los trabajos en distintas épocasen las cortas (Filón Sur, Atalaya y Filón Norte), instalaciones, edificios industriales y maquinaria (transportes, pozos, “scrapers”, perforadoras Cyclone, fundición, camiones Euclid, incluso el momento de la sustitución de excavadoras de vapor por eléctricas,almacenaje y clasificación en Zarandas para embarque, ferrocarril, descarrilos, trabajadores en faena (saneadores, perforadores, contineros, etc.), personal (Sánchez Mora, Julian, Drewitt, O’sullivan, Tong, etc.),pueblos, etc.
Tanto tiempo en Riotinto adquiere, además de un marchamo cultural, un bagaje sentimental que ahora Peter ha podido comprobar en su último viaje. Tras más de 70 años sin verla, pudo reencontrarse con la que fue la sirvienta de su familia en el barrio victoriano de Bella Vista allá en los años 30, doña Rocío Barrial, que a sus 88 años, cuatro mayor que él, recuerda “con añoranza todas sus experiencias con la familia británica  como si el paso del tiempo no haya existido para ella”.
Malacate Pozo Guillermo. 1927. AHMFRT Fondo Tong/54.
Malacate Pozo Guillermo. 1927. AHMFRT Fondo Tong/54.
La donación consiste en un álbum de gran formato que contiene 165 fotografías originales en papel,  de distintas medidas en blanco y negro, aunque hay 2 fotos coloreadas y 4 postales en color. Algunas recortadas y formando composiciones. Las medidas varían desde muy pequeño tamaño 2,7x 4,1 cms. hasta composiciones grandes de 44×13 cms., siendola medida más usual la de 8,4 x 5,6 cms.
En cuanto a la cronología la mayoría son de los años 30, aunque hay algunas anteriores y otras posteriores coincidiendo con el periodo de estancia de la familia Tong en Rio Tinto hasta 1955.
Además también nos fueron facilitadas 647 fotografías en formato digital de menor calidad en cuanto a su resolución en bits, que incluye algunas de las fijadas en el álbum mencionado, pero sobre todo las de carácter familiar que no están incluidas como fotografías originales en el álbum.
Así pues estas imágenes de la vida personal y cotidiana en Bella Vista de esta familia, así como la visualización de los lugares del trabajo son imprescindibles para la descripción del patrimonio industrial.
La fotografía por tanto como instrumento de trabajo, se convierte en el documento más fidedigno para la captación de la realidad. Y como tal será un excelente aliado para documentar el patrimonio industrial, como testimonio tanto de los edificios e instalaciones arquitectónicas e ingenieriles,como de la vida cotidiana.

Huelva Buenas Noticias, 2 de enero de 2017

Las explotaciones mineras de Gibraleón en el siglo XIX

Juan Luis Vázquez Alemán / Gibraleón. Buscando información sobre un antepasado de origen danés, relacionado con el comienzo del ferrocarril y el auge de la minería en la provincia de Huelva, me tope con un listado publicó de la Consejería de Cultura y Deporte, donde aparecen los expedientes de las concesiones mineras ya caducadas, en las cuales aparecen casi un centenar, noventa y siete para ser mas exactos, de expedientes en el termino municipal de Gibraleón. Tras hacer un estudio de la duración de los trabajos en las distintas minas, los minerales que se extraían, los solicitantes de las concesiones y los nombres de las minas, es a partir de aquí, movido por la curiosidad a la investigación lo que me motivan para ponerme manos a la obra.
 Me gustaría aclarar que las minas aquí detalladas en su mayoría se quedaron en simples sondeos, excavaciones y otras estuvieron activas durante muchos años. Desconozco hasta la fecha, la cantidad de mineral extraído y la calidad de ellos ya que no he encontrado documentación que lo acrediten, si en cambio dispongo de todas los permisos, planos y demás documentación que se requería para iniciar los trabajos. Quería destacar que las minas aquí explotadas en esta época iba poco mas allá de unos jornaleros con pico, pala, azada, unas espuertas de esparto y unos animales de carga para sacar el mineral de la mina unas veces a cielo abierto y otras subterráneas.



Estación de ferrocarril de Gibraleón, de la línea Huelva – Zafra. / Foto: Minas de Sierra Morena.
La primera explotación minera datada en la Jefatura de Minas Provincial es del año 1.846 y son de escorial, llamadas de San Gabriel y San José en el Cabezo del Clérigo también sin localizar el lugar exacto pero en la zona de la Alcolea.
Las zonas con mayor numero de minas en el término municipal, estan divididas en SEIS, destacando las DE LA ATALAYA y LA ALCOLEA, seguidas por El Toril, Agualobos, la Zorra y la Dehesilla.
Comencemos por las mas cercanas al pueblo, cruzando el río Odiel dirección noroeste nos topamos con el cabezo de la Atalaya y arroyo del mismo nombre en los limites de dos fincas; la Majada del Valle y el Campillo, en esta zona predominan las minas de hierro y alguna de cobre, con dos olontenses entre los propietarios,  Don Silvestre Sabater Margüenda (Mina Atalaya) y a  Don Joaquín Rodríguez Labadía que fue el único que extrajo mineral de cobre en esta zona (Mina la Esperanza y Mina del Socorro) el resto de propietarios fueron de Huelva capital y de otros pueblos de la provincia.

Puente del ferrocarril minero Tharsis-Río Odiel. Tramo San Bartolomé. Tramo Empalme-San Bartolomé. Autora: Marta Santofimia. Fuente: Minas de SIerra Morena.
Justo donde termina la finca de la Majada del Valle al norte la de Agualobos o Zona de Agualobos como la denominamos en esta división y nos encontramos con otros  dos propietarios de la localidad,  Don Fernando Vázquez González dueño de la mina la Propuesta y Don Manuel Barbosa Gonzalez propietario de mina Santiago, en Agualobos solo encontramos minas de hierro y manganeso, siguiendo la orilla izquierda del río Odiel y tras cruzar la rivera del Meca esta la zona de la Dehesilla donde hay dos explotaciones, una de cobre y otra de hierro de capital onubense en ambos casos.
Al oeste de la Dehesilla y también bañada por la rivera del Meca en la parte norte de esta y compartiendo  término con Alosno la mas alejada de todas, la del Toril donde predominan las minas de cobre con respecto a las de hierro cosa que no ocurría en las zonas mencionadas hasta el momento.



Foto: Juan Luis Vázquez Alemán.
Y por ultimo pegaditas al casco urbano sin necesidad de cruzar ni ríos ni riveras una de manganeso en la finca La Zorra, de capital local de Don Diego Garrido Melgarejo por la fuente de la zorra y la desembocadura de esta en el Odiel aproximadamente y justo al lado la Alcolea donde las explotaciones son numerosas y con mas variedad de minerales ya que además de hierro y cobre encontramos Manganeso, Sulfato de cal y plata.
Para poder localizar estas minas he tenido que buscar mapas y croquis desde 1.800 hasta los mas actuales por satélite y aún se quedan por localizar algunas minas dado que los topónimos con los que aparecen en los documentos, deben de encontrarse en planos de época anterior y ya en desuso con el tiempo,  también he consultado con personas mayores de la zona, y tampoco las conocen, y son las que a continuación voy nombrando:



Foto: Juan Luis Vázquez Alemán.
En el alto del Bresno del Mirabueno una mina de mineral de manganeso llamada del Mira Bueno, en el barranco de Garganta Fría una mina de mineral de manganeso llamada la Tercera, en el Manantial de María Martín una mina de mineral de manganeso llamada San Francisco, en la umbría de la Graja una de mineral de hierro llamada San Mateo, en el Majadal de Pititi una mina de hierro llamada de ampliación de San Mateo(lo cual nos dice que es la misma), el cabezo del Vicario una mina de mineral de hierro llama Rosario y por ultimo en los marcos del Calderón una mina de sulfato de cal llamada la Segunda Verdadera.
También tuvimos explotaciones de aguas minerales, en el cabezo del Clérigo esta la Fuente de los tres Picos la cual se registra en la Jefatura Provincial de Minas de Huelva como Mina Buena Salud en la Zona de la Alcolea iniciada por Don Francisco Jiménez y Jiménez vecino de Huelva capital.



Foto: Juan Luis Vázquez Alemán.
En todos los documentos mineros de estas y otras minas que he ido estudiando siempre habla de pertenencias mineras, solicitándose distintos números de ellas.
La pertenencia minera ha sido la unidad fundamental del Dominio Minero. Tanto sus dimensiones como el número de Pertenencias que constituían el Dominio han ido variando a lo largo de al Historia, de tal forma que, según la Ley de Bases de 1.868, que es a partir de donde podríamos incluir a todas estas explotaciones se establece la Pertenencia Minera como un paralelepípedo de profundidad ilimitada y de base un cuadrado de 100 metros de lado. Una concesión debía de tener al menos cuatro Pertenencias yuxtapuestas, es decir una pertenencia eran 100 metros cuadrados y la mínima explotación debería de tener 400 metros cuadrados.




Foto: Juan Luis Vázquez Alemán.
Me gustaría nombrar a los aventureros y arriesgados paisanos y foráneos  de la época que invirtieron  mas de lo que tenían, muchos de ellos llevados como si de la fiebre del oro Californiana se tratara y en la mayoría de las explotaciones solo se quedara en muchos sueños y pocos beneficios, mas bien diría yo ruinosas aventuras empresariales. Podemos nombrar a varios de aquellos paisanos que apostaron por lo novedoso como son:
Don Diego Garrido Melgarejo dado las numerosas minas que tenia en toda la provincia y fuera de ella aunque en Gibraleón solo encontramos una, Don Joaquín Labadía Rodríguez, Don Silvestre Sabater Margüenda, Don Fernando Vázquez González, Don Diego Gimenez Rebollo, Don Manuel Barbosa González,
Aunque creo que nuestra zona no era de las mejores ni en cantidad ni en calidad de sus minerales, tenemos que valorar aun mas la valentía de nuestros paisanos.

domingo, 22 de mayo de 2016

Hacia la rehabilitación del cementerio británico


21 mayo 2016


A través de una convocatoria abierta en las redes sociales, se han acometido este sábado tareas de limpieza, desbroce y albañilería en el cementerio británico de Huelva.
 
Trabajos de limpieza y mejora en el cementerio británico. / Foto: Ramón López García.
Trabajos de limpieza y mejora en el cementerio británico. / Foto: Ramón López García.

Emilio Romero. La arqueóloga del Ayuntamiento de Huelva, Rocío Rodríguez, lleva ya tiempo trabajando en la rehabilitación y localización de las distintas tumbas del cementerio británico. En este sentido, fue precisamente ella quien, junto a otros amigos como Ramón López García, realizó un llamamiento a través de las redes sociales para solicitar voluntarios que pudieran ayudar en las tareas de albañilería en los muros interiores, así como en la limpieza y mejora de las tumbas de este espacio onubense.

Respondiendo a esta llamada nos hemos reunido una veintena de voluntarios, incluso algunos del Valverde del Camino como la historiadora, Aurora Mora Montín, que no ha escatimado tiempo para unirse a nosotros, así como Ramón Fernández Beviá, director de este diario.

Se persigue recuperar el patrimonio histórico y cultura de Huelva / Foto: Ramón López García.
Se persigue recuperar el patrimonio histórico y cultura de Huelva / Foto: Ramón López García.

La iniciativa ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Huelva que, a través de la Concejalía de Cultura, Turismo, y Promoción de Huelva en el Exterior, ha facilitado las herramientas y los materiales necesarios para los trabajos realizados en esta primera actuación. En esta línea, es necesario agradecer su ayuda, así como al personal municipal del cementerio de La Soledad que ha permanecido en el espacio con los voluntarios.

El cementerio británico ni que decir tiene que alberga gran parte de la historia de Huelva, esa Huelva industrial de comienzos del siglo XX con la presencia extranjera en nuestra ciudad. Apellidos como MacKay, Clauss, Weickert, Kaesmacher o Maidment, entre otros, aparecen inscritos en algunas de las lápidas que allí se encuentran, así como otras que salen a la luz y que antes no eran conocidas, debido a la gran cantidad de maleza que las ocultaban.

Animan a la ciudadanía a sumarse a próximas intervenciones. / Foto: Ramón López García.
Animan a la ciudadanía a sumarse a próximas intervenciones. / Foto: Ramón López García.

La intención y el deseo de este grupo de voluntarios es ver el cementerio totalmente limpio y visitable, pero para ello necesitamos ayuda humana y material. En lo que a voluntarios se refiere, quien de ahora en adelante desee colaborar, puede estar al corriente de las convocatorias y hoja de ruta de las intervenciones en grupo de Facebook “Voluntarios Cementerio Británico Huelva”.
En cuanto a la ayuda material, invitamos al Ayuntamiento a que nos facilite herramientas más versátiles y rápidas para proceder a la limpieza del interior y exterior del espacio, así como para poder tratar el terreno con ciertos productos con el fin de no se vuelva a reproducir la maleza. Si dispusiéramos de otro tipo de maquinarias adelantaríamos el trabajo, traduciéndose en más ganas e ilusión por acelerar su rehabilitación.

Voluntarios que han participado en la actuación llevada a cabo en el cementerio británico de Huelva. / Foto: Ramón López García.
Voluntarios que han participado en la actuación llevada a cabo en el cementerio británico de Huelva. / Foto: Ramón López García.

Desde aquí animamos a la ciudadanía de Huelva que esté interesada a que se una a esta iniciativa como una más de las tantas que se pueden hacer en nuestra ciudad.

 Huelva Buenas Noticias, 21 de Mayo de 2016

sábado, 21 de mayo de 2016

Llamamiento para realizar labores de limpieza en el Cementerio Inglés de Huelva

HBN / Emilio Romero. La historia del Cementerio Inglés de Huelva arranca en agosto de 1868, cuando el vicecónsul británico Eduardo Díaz Gómez de Cádiz solicita autorización al Ayuntamiento para construir una necrópolis protestante en las inmediaciones del Cementerio Católico de San Sebastián. El motivo era poder dar respuesta a la creciente colonia inglesa en la ciudad, reforzado por su carácter de élite dirigente y su práctica del culto protestante.

http://huelvabuenasnoticias.com/wp-content/uploads/2013/07/cementerio4.jpg

En 1875 se aprueba el proyecto de obras con la condición de que el muro de cerca y portada, continuaran la imagen exterior del Cementerio Católico. En menos de tres décadas el Cementerio de San Sebastián se queda obsoleto, cada vez está más cerca de la ciudad y afectado por progresivas deficiencias higiénicas, obligan al Gobierno Civil de la Provincia a decretar, el 7 de febrero de 1885, la clausura del antiguo  cementerio y la construcción de uno nuevo.
Los arquitectos encargados de su diseño serán Francisco Monís y Pérez Carasa (1907-1928). El paraje elegido será la antigua Viña de Torres, su situación era idónea por el régimen de vientos, tipo de suelo y alejamiento de la ciudad.
En el lateral izquierdo del Cementerio Civil (antiguamente denominado Católico), se encuentra el Cementerio Británico. A mano derecha, según se entra, se encuentran las tumbas más antiguas (provenientes del antiguo cementerio), a mano izquierda están los enterramientos más recientes. Justo en frente, nada más entrar, se aprecia una gran cruz céltica y dos cruces pequeñas, son las tumbas de la primera mujer del Doctor Mackay y de sus dos hijos.
Como detalles curiosos se pueden observar tumbas con cruces célticas, con un ancla en vez de cruz, con obeliscos, etc. Destacan las Tumbas de Guerra de dos pilotos (uno australiano, muerto con 27 años) y el inglés, muerto con 21 años) que fallecieron en Gibraleón; las tumbas de dos personas que murieron ahogadas en Punta Umbría; o una tumba con forma de baúl de un ingeniero que trabajó en el Ferrocarril Huelva-Sevilla.

Zona del Cementerio Británico de Huelva.
Zona del Cementerio Británico de Huelva.

Asimismo, diferentes mausoleos representan a las comunidades que hubo en la ciudad.Por parte alemana, está el de los Clauss, antiguos cónsules de Alemania en Huelva y consignatarios de buques; el de Weickert y los Fischt, dedicados a negocios de guano; los Dressel, famosos por la elaboración de las salchichas; o los Nielsen. Por parte británica, están los mausoleos de los Morrison (el de los talleres); Sinclair y Haselden (vicecónsules). Mientras que por parte francesa, destaca el del matrimonio Chardenal. El último enterramiento se realizó en 1995.
Llamamiento a los voluntarios. La importancia del Cementerio Inglés de Huelva ha llevado a la puesta en marcha de una campaña de limpieza de este enclave a través de voluntarios onubenses. Para las personas interesadas en participar, la cita es este sábado 21 de mayo en la puerta del cementerio inglés a las 9.00 horas. Para ello es necesario llegar gorro, ropa de faena y mucha ilusión por trabajar para el patrimonio de Huelva. Una actividad coordinada por la arqueóloga municipal del Ayuntamiento de Huelva. Más información en el correo electrónico turismo@huelva.es

Huelva Buenas Noticias, 20 de mayo de 2016

lunes, 25 de abril de 2016

Los molinos harineros del río Tinto a su paso por Villarrasa, La Palma y Paterna (y III)

José Luis Gómez y Emilio Romero. En Villarrasa nos basamos en las referencias de Madoz y Francisco García del Castillo (Ruiz González, 1999).
“El río Tinto. Pasa en seguida al término de Villarrasa como a ½ legua de la población, fertilizando por ambas márgenes una porción de fanega de tierra de labor y dando impulso a varios molinos harineros”. Madoz.
“Confina por el N. con el de Valverde; E. Bollullos y Palma; S. Rociana, y O. Niebla; hay en él 3 ermitas y le atraviesa el río Tinto con cuyas aguas muelen algunos artefactos”. Madoz.
“Dista de Villarrasa un cuarto de legua el río que llaman Tinto, al norte, habiendo en él y en término de esta dicha población, seis molinos con distintas piedras cada uno, correspondiendo sus propiedades a diferentes vecinos y hacendados de este pueblo, y sus aguas que corren al sudoeste, nacen de las minas de su propio nombre y dista de la ya citada población seis leguas, juntándose dichas aguas con diversos arroyos, sepultándose unas y otras en el mar, que dista de este pueblo cuatro leguas. Juan Antonio Mora”. Francisco García del Castillo (1786)
Figura 15. D. Jesús Rivera y su Hija Dña. Josefa Rivera, 1942, al fondo molino de Gadea.
Figura 15. D. Jesús Rivera y su Hija Dña. Josefa Rivera, 1942, al fondo molino de Gadea.

Molino de Gadea (Figura 15, X: 711518.498 / Y: 4144615.858).
En el Registro de la Propiedad de La Palma del Condado aparece la siguiente descripción con fecha 10 de noviembre de 1867; Rústica: suerte de tierra al sitio conocido por GADEA, término municipal de Villarrasa, de unos 700 m2. Dentro de su perímetro existen un molino harinero en ruinas de unos 20 m2, que tiene tres piedras y la presa correspondiente, que atraviesa todo el río. Comprende además un horno de aproximadamente 12 m, y la casa contigua del molinero de unos 36 m2. Según inscripción de 9 de agosto de 1869, los dueños eran D.ª Isabel Domínguez Larios casada con D. José Díaz Flores, D.ª Dolores y D.ª Isabel Pérez Domínguez y D.ª Juana Soldán Rañón, vendiéndola y adjudicando en herencia la propiedad de todo el conjunto molinero a D. Federico Pérez del Pino. Según inscripción de fecha 11 de diciembre de 1922 éste la vendió a D.ª Isabel Díaz Rojas. El 17 de noviembre de 1942 Jesús Rivera Jiménez se hace con el dominio de la finca. Al morir el 20 de enero de 1964,  la propiedad pasa a su hija Dª. Josefa Rivera Calero por herencia.
El 14 de febrero de 1980, Francisco Javier Díaz Romero, casado con Concepción Pérez Moreno, compra el molino a D.ª Josefa Rivera Calero, inscribiéndola el 5 de septiembre de 1996. Tras fallecer sus esposa y pasar la propiedad a él y a sus hijos Cristóbal, Concepción y Francisco Javier, deciden, por inscripción de fecha  17 de noviembre de 1998 venderla a un vecino de Villarrasa. (RPLPC, T. 272, L. 5, F. 50, F. 558)
Figura 16. Molino de Juan Muñoz.
Figura 16. Molino de Juan Muñoz.

Molino de Juan Muñoz.  (Figura 16, X: 709223.266 / Y: 4142567.889)
Con fecha 16 de junio de 1896 el molino aparece descrito en los siguientes términos registrales. Urbana: molino de Juan Muñoz que se compone de cuatro piedras de molienda, se encuentra enclavado dentro del lecho o caudal del río Tinto y rodeado por sus aguas en término de Villarrasa y se comunica a él por un camino sobre el lecho del río; tiene el molino 5 metros y 75 centímetros de fachada y de fondo 13 metros, 70 centímetros, con cuatro piedras o pares de ellas para la molienda y su presa para recoger las aguas y además, fuera del molino una casa de un solo piso destinado  a granero y habitación del molinero, con 9 metros y 50 centímetros de fachada y 6 metros y 30 centímetros de fondo. Aparecía dueña de una cuarta parte D.ª Luna Muñiz Toro por herencia de su padre y de sus tíos D. Juan y D.ª Bárbara Muñiz. Mediante escritura otorgada el 21 de abril de 1896 ante el Notario D. Francisco Guzmán y Pichardo, D.ª Luna vendió su parte a D. Martín Aparicio Ortega (fallecido el 20 de octubre de 1919). Tras algunas correcciones en el Registro de la Propiedad por duplicidad en el número de la finca, ésta pasa por herencia a favor de D.ª Manuela Boza Domínguez según inscripción de fecha 26 de abril de 1946. El 11 de noviembre de 1950 hereda la propiedad del molino un vecino de Villarrasa a cuyo nombre aparece la  última inscripción consultada. (RPLPC, T. 492, L. 45, F. 37, F. 2744).
Figura 17. Molino de La Vadera.
Figura 17. Molino de La Vadera.

Molino de la Vadera. (Figura 17, X: 708692.936 / Y: 4141370.511)
Junto a este molino aparece un cartel informativo con los siguientes datos:
“La existencia de molinos constituyó una gran revolución tecnológica en la historia. Los molinos hidráulicos, instalados sobre todo en ríos y acequias, aprovechaban el flujo de la corriente del agua para hacer rotar las piedras molineras. Es a lo largo de la Edad Media cuando se desarrolla la evolución tecnológica de los mismos, llegando su utilización incluso hasta bien entrado el siglo XX.
Figura 18. Molino de Cleto o del Centeno. X: 708994.387 / Y: 4142009.737
Figura 18. Molino de Cleto o del Centeno. X: 708994.387 / Y: 4142009.737

Se localizaban junto a una de las orillas del río, en este caso, el río Tinto, tan emblemático y peculiar por el color de sus aguas. El agua era canalizada a través del azud (presa oblicua transversal), que dirigía al agua hacia la parte posterior del edificio del molino. En ella aparecían las compuertas de entrada del agua al interior del molino. A través de un canal ésta era conducida hacia los rodetes o rodeznos, turbinas circulares que giraban debido a que el chorro de agua se dirigía hacia uno de sus bordes. La turbina hacía girar, a su vez, la rueda volandera del molino a través del eje vertical, localizada en la sala de la molienda. En dicho giro sobre la rueda solera molía el grano de cereal, que era introducido entre las dos piedras a través de una tolva y por el orificio central de la rueda volandera.
Figura 19. Molino de Polo o de la Torre. X: 710452.048 / Y: 4143437.450
Figura 19. Molino de Polo o de la Torre. X: 710452.048 / Y: 4143437.450

Dependiendo de la importancia del molino el número de las ruedas molineras era variable. Los molinos de nuestra zona se denominaban molinos del mal tiempo, ya que los ríos tienen una caudal mayor durante la época de lluvias, cuando hace mal tiempo”.
Se observa que por un lado hablan de molinos de mal tiempo (los que funcionaban en época de lluvias) y por otro lado de molinos que trabajaban en “buen tiempo”, es decir, en verano.

D) TÉRMINO DE LA PALMA DEL CONDADO.
En La Palma del Condado existen las referencias de Madoz (1845-1850).
“Confina el término por el N. con el río Tinto, Campos y sierra de Tejadas y jurisdicción de Villalba; por el E. con el anterior; S. Bollullos, y O. Villarrasa: hay en él varias casas de campo y 4 molinos harineros”. Madoz.
“El río Tinto… desde aquí se inclina el río al N. NO., y en un continuo serpenteo se introduce por los sitios del Rincón, el Nuevo y el Sastre, llamados así de otros tantos molinos harineros que en sus márgenes se encuentran”. Madoz.
Francisco de Asís Molina Díaz, en sus consultas al Archivo Histórico de La Palma del Condado aporta los siguientes datos:
Año 1599 “la mitad de molino que dicen de San Juan que es en río Tinto en término de esta villa”.
Año 1600 “[…] los molinos del sastre E del alguaçil término de esta villa […]”.
Año 1600 “[…] del molino que llaman del sastre […]”
Año 1636 “[…] ael molino del ssastre […]”
Año 1760 “[…] al sitio del camino del molino nuevo […]”
Año 1872 “y se encaminaron al molino de pan que llaman de San Juan, que está en río Tinto, donde está el primer mojón que divide el término de esta villa con la de Villarrasa”.
Año 1889 “[…] y el molino del Rincón por término de La Palma”
Además de estas referencias, también  recoge en su obra datos del A.H.L.P.C. pertenecientes al Catastro del Marqués de la Ensenada, año 1760:
1.- “de San Juan al sitio de rio Tinto  a una legua de la población”.
2.- “pagan a esta fábrica un tributo por perpetuo de cuatrocientos reales de Vellón al año sobre un molino que llaman de San Juan a el sitio de río Tinto”.
3.- “una cuarta parte de molino harinero que llaman del Alguacil en la rivera del río Tinto”.
El Molino Nuevo o de San Rafael de los Santos, documentado por Francisco de Asís Molina Díaz en 1743,  tenía sobre la puerta de entrada un azulejo en el que constaba el año 1813, por lo que se puede suponer que posterior a su construcción fue reformado o reconstruido. El adjetivo Nuevohace suponer la existencia de otros molinos de fecha más antigua” como así demuestran datos aportados sobre los Molinos de Gadea (1551), de San Juan (1599), del Sastre y del Alguacil (1600).
Sobre el topónimo Molino del Sastre, Francisco de Asís nos dice que tiene como motivación la posesión del mismo por parte de un hombre cuyo oficio sería el de sastre. En los mapas consultados, el Molino del Sastre está situado a las faldas del “Barranquillo del Sastre”.
En el caso  del Molino del Rincón, Francisco de Asís le da un sentido orográfico y no de posesión, argumentando con acierto, el lugar en el que se encuentra localizado; la Vega del Rincón:
“A la orilla del Río Tinto, en el límite más septentrional del término de La Palma, que linda en esta zona con el de Niebla, (y con el de Paterna del Campo a escasos 500 metros) en uno de los meandros más agudos del río y rodeado de destacadas elevaciones”
El caso de La Palma del Condado en cuanto a la localización de los molinos es muy peculiar, puesto que todos ellos se encuentran literalmente “atravesados” por la línea del ferrocarril de la compañía de Rio Tinto. En 1873, una vez que la compañía inglesa se hiciera con la propiedad de las minas de Riotinto, se plantearon la construcción de un ferrocarril que uniera éstas con la capital onubense, puerto de salida del mineral hacia el Reino Unido. Ante esa tesitura, se deciden por la compra de toda la franja de tierra necesaria para tender la línea férrea, lo que ocasiona bastantes problemas con los propietarios de las referidas fincas, algunos de los cuales son expropiados. Es curioso observar como en el caso de La Palma, la vía del tren minero separa materialmente algunos molinos de la casa-almacén del molinero, lo que no impidió que la Río Tinto Company Limited construyese pasos subterráneos para solventar el problema.
En 1954 la Río Tinto Company Limited pasa a manos españolas (Avery, 2010). En 1971, los terrenos de la vía férrea se registran  a nombre de la Compañía Española de Minas de Riotinto por aportación social. Ésta hace a su vez una agrupación y aportación social de todas las fincas que en su día se necesitaron para tender la vía férrea y las traspasa a la Unión de Explosivos Riotinto, S.A. En el año 2010, tras un cambio de denominación, toda la franja de tierra que ocupa la antigua vía del ferrocarril minero pasa a ser propiedad de Atlantic Copper, S.A. (RPLPC, T. 1981, L. 275, F. 223, F. 8945)
Figura 20. Molino de San Juan o de Fulgencio.
Figura 20. Molino de San Juan o de Fulgencio.

Molino de San Juan o de Fulgencio. (Figura 20, X: 711978.161 / Y: 4145268.795)
En cuanto al Molino de San Juan o de Fulgencio se han obtenidos los siguientes datos registrales:
El 17 de octubre de 1867 se inscribe como molino harinero de 91 m² de superficie, denominado de San Juan y situado en la rivera del río Tinto y como a una legua de La Palma del Condado, con una casa de 98 m², que linda por el norte con las aguas del río Tinto y por el sur con las cumbres de los cabezos denominados de San Juan. Aparecían como dueños D. Juan Díaz y Mesa, casado con D.ª Mª de los Dolores Castañeda y Rañón y D.ª Mª del Amparo Díaz y Mesa, casada con D. Manuel del Alcázar y Pérez. El 28 de abril de 1893, D.ª Agustina Díaz Castañeda inscribió el molino por herencia de sus padres y tíos. D.ª Agustina, casada con D. Francisco Delgado de la Mora, muere en la localidad sevillana de Pilas el 1 de octubre de 1915, dejando el usufructo vitalicio a favor de su marido y la nuda propiedad a favor de su hermana.
Dª. Manuela Díaz Castañeda, según inscripción de fecha 16 de octubre de 1917. Tras la muerte de D. Francisco, ocurrida el 8 de mayo de 1924, se realizó una anotación al margen con fecha 3 de julio de 1924 en la que la propiedad del molino pasaba a ser de D.ª Manuela. (RPLPC, T. 169, L. 34, F. 69, F. 693).
  1. Agustín Díaz Camacho y D. Manuel Castañeda y Montoro (consuegros) eran dueños de las tierras en las que se situaba el molino. El primero de ellos, D. Agustín, casado don D.ª Mª del Rosario de la Mora y Mesa, dejó su parte a sus hijos D. Juan Díaz y Mesa, casado con D.ª Mª de los Dolores Castañeda y Rañón y a D.ª Mª del Amparo Díaz y Mesa, casada con D. Manuel del Alcázar y Pérez. El segundo de ellos, D. Manuel Castañeda, dio su parte en herencia a su hija D.ª Mª de los Dolores. Según inscripción del 16 de marzo de 1878, todos ellos vendieron una franja de la propiedad, a D. Emilio Gómez de la Lastra, apoderado de D. Guillermo Sundheim, que actuaba como representante de la Río Tinto Company Limited. (RPLPC, T. 173, L. 35, F. 147, F. 770).
Figura 21. Molino del Sastre.
Figura 21. Molino del Sastre.

Molino del Sastre. (Figura 21, X: 712513.098 / Y: 4145879.883)
Las tierras dónde se ubica el Molino del Sastre pertenecían desde tiempo inmemorial al Ayuntamiento de La Palma del Condado. Para la construcción del ferrocarril minero, fueron vendidas a la R.T.C.L. en 1877. Sobre el Molino del Sastre hemos localizado anotación, con fecha 29 de septiembre de 1879, en la que D. Manuel del Alcázar y Pérez aparecía dueño de 4/10 partes de las tierras dónde se ubica. (RPLPC, T. 194, L. 41, F.158, F. 1280)
Figura 22. Molino nuevo o de San Rafael de los Santos.
Figura 22. Molino nuevo o de San Rafael de los Santos.

Molino Nuevo o de San Rafael de los Santos. (Figura 22, X: 712514.184 / Y: 4145875.901)
Descrito como Molino harinero denominado de San Rafael de los Santos o Nuevo, situado en los márgenes del río tinto, término de La Palma del Condado, de construcción moderna, ocupando una superficie de 119 m² y en él cuatro asientos y con todos los útiles y maquinarias necesarias a la molienda, ocupando la casa una superficie de 96 m². (RPLPC, T. 169, L. 34, F. 51, F. 689).
Sobre las tierras donde se ubica el Molino Nuevo o de San Rafael de los Santos, hemos localizado también una inscripción de propiedad con fecha 25 de febrero de 1877, en la que D. Manuel Tirado Rañón vendía un trozo de dicha finca a la Río Tinto Company Limited. (RPLPC, T. 942, L. 147, F. 11, F. 8945).
El Molino Nuevo aparece inscrito el 29 de marzo de 1884 a favor de D. Agustín Díaz Camacho, casado con D.ª Mª del Rosario de la Mora y Mesa y de D. José Díaz de la Mora, por mitades indivisas. D.ª Catalina Josefa y D.ª Mª Dolores Díaz y Mesa heredan de sus padres la mitad indivisa que posteriormente, y con inscripción de fecha 28 de abril de 1884, venden a D. José Díaz de la Mora. El 31 de diciembre de 1891 muere D. José Díaz, inscribiendo la totalidad del molino, por herencia, D. Trinidad Díaz Rañón el 14 de junio de 1907.
Juan Lepe Moreno trabajó en este molino entre 1885 y 1936 para el que entonces era “dueño del molino”, D. Trinidad Díaz Rañón.
Figura 23. Molino del Rincón.
Figura 23. Molino del Rincón.

Molino del Rincón. (Figura 23, X: 714791.163 / Y: 4147716.841)
El Molino del Rincón lo encontramos en una inscripción de 3 de julio de 1876, donde Dª Francisca Zambrano y Ponce de León, aparecía dueña de un finca en la zona del “Arroyo Pipero” en la que se encuentra el molino, casa y cuadra. En esa misma inscripción vendió la propiedad a la Río Tinto Company Limited. (RPLPC, T. 150, L. 29, F.68, F. 822)
Figura 24. Molino del Aguacil o Pataleta. X: 712936.121 / Y: 4145717.947
Figura 24. Molino del Aguacil o Pataleta. X: 712936.121 / Y: 4145717.947

E) TÉRMINO DE PATERNA DEL CAMPO.
Francisco de Asís Molina Díaz,  en sus consultas al Archivo Histórico de La Palma del Condado aporta estos datos:
Año 1889 “[…] queda en término de Paterna el molino del Cascajal […]”
En cuanto a nombre de este molino, Francisco de Asís dice lo siguiente:
“La motivación del topónimo Cascajal es evidente si atendemos al contexto en que aparece en la documentación antigua – “Vega del Cascajal” (1743), “Vega del Cascajar” (1834), “mesilla del Cascajal” (1872) y “Vega del Cascajal” y “molino del Cascajal” (1889)- y a la localización del lugar: El Cascajal designa a una zona de formación sedimentaria en un meandro del río Tinto en el límite de los términos municipales de Niebla, Paterna del Campo y La Palma y a la pequeña altiplanicie colindante, compuesta principalmente de pizarra y cantos rodados”
Figura 25. Molino del Cascajal.
Figura 25. Molino del Cascajal.

Molino del Cascajal. (Figura 25, X: 714436.236 / Y: 4148426.092)
En el Registro de la Propiedad es descrito como Molino harinero llamado Cascajal, construido sobre el río Tinto, en el término municipal de Paterna de Campo, con 4 asientos para moler trigo, una pequeña casa y un trozo de tierra, que por efecto de una segregación que le fue hecha para la Compañía Minera de Riotinto, ha quedado reducida su cabida a 1 hectárea, 26 áreas y 99 centiáreas. D. Francisco Pinto Cepeda inscribe el título de esta finca el 3 de diciembre de 1874. Unos días después, el 10 de diciembre, vende la propiedad a D. José Mª Espina y Ortiz de Aviñes.
El 7 de diciembre de 1900, D. Juan Espina Soldán escribe a su nombre toda la finca por herencia que le hace su padre, D. José Mª Espina. D. Juan Espina Soldán muere en Sevilla el 2 de julio de 1914, dejando en herencia el usufructo vitalicio del molino a favor de su viuda Dª. Manuela Díaz Castañeda,  y la nuda propiedad a su sobrino D. Felipe Espina y de Cepeda, según inscripción de fecha 30 de agosto de 1915. El 17 de enero de 1929 D. Felipe Espina y de Cepeda, casado con Dª. Concepción de Cepeda y Díaz, vecinos de Villalba del Alcor, compran a Dª. Manuela Díaz Castañuela, viuda de D. Juan Espina Soldán, el usufructo vitalicio de esta finca. (RPLPC, T. 558, L. 51, F.35, F. 304)
Actualmente, unos vecinos de La Palma del Condado disfrutan la propiedad del molino y de todo lo que le rodea.
Figura 26. Molino de la Molineta o Cabezuelas.
Figura 26. Molino de la Molineta o Cabezuelas.

Molino de la Molineta o Cabezuelas. (Figura 26, X: 714797.837 / Y: 4149545.859)
En cuanto al Molino de la Molineta o Cabezuelas, podemos deducir su nombre por sus proporciones y por su situación. Suelen llamarse así los molinos pequeños de una sola piedra y además se encuentra en la zona denominada “Majadal de las Cabezuelas”.
F) MOLINOS DEL CURSO ALTO
Este epígrafe reseñamos los cuatro últimos molinos que estuvieron en funcionamiento, que se corresponderían con los cuatro descritos por Madoz a  mediados del XIX y que serían los supervivientes de los 19 que había a fines del s. XVIII. Su actividad continuó hasta los años 60 cuando la pérdida de funcionalidad del Ferrocarril Minero de Riotinto (Delgado Domínguez, 2009) determinó su cierre definitivo. Estos molinos al estar a menos de 500 metros del río están dentro de Paraje Natural Protegido (Decreto de 14 de Diciembre de 2004, B.O.J.A. nº 10  de 11 de enero de 2005); de la zona incoada Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Zona Patrimonial (Resolución de 24 de octubre de 201, BOJA 222 de 11 de noviembre de 2011) y por último está dentro de la zona a declarar  Geoparque Europeo, esta última si engloba todos los molinos referidos en este trabajo.  Desde el curso alto del río al Sur los molinos son los siguientes:
Figura 27. Molino del Tamujoso.
Figura 27. Molino del Tamujoso.

Molino de Tamujoso (término municipal de Minas de Riotinto) X: 716927.60. Y: 4170547.64.
Molino doble ubicado en la desembocadura del barranco Tamujoso (Figura 27), de ahí su nombre,  con el río Tinto y en la margen derecha del mismo. Está construido en mampuestos de pizarra y ladrillo imbricados con mortero de cal. Es del tipo doble, ambas salas de molienda poseen una pequeña bóveda de cañón y se conservan las dos piedras del molino. El edificio ostenta un estado de conservación medio, anexo conserva parte del azud que dirigía parte del agua hacia el molino. Desde la entrada en funcionamiento del Fc. Minero de Río Tinto, gran parte de la harina se comercializaba mediante este medio desde la cercana  estación-apeadero de Jaramar.
Figura 28. Molino del Infierno.
Figura 28. Molino del Infierno.

Molino del Infierno (El Madroño, Sevilla) X: 717 265,10 Y: 4166285.14
Molino, con un topónimo similar al situado en el Odiel. Está ubicado en la margen izquierda del río en la provincia de Sevilla (Figura 28). Construido en pizarra y la zona abovedada en ladrillo. Presenta un estado de conservación deficiente en la planta de arriba, mientras la de abajo no presenta daños estructurales, sólo tiene una piedra de moler. Conserva parte de la presa. Este molino pasaba la harina hacia la margen derecha donde se encontraba la Estación de Jaramar, desde donde se comercializaba, mediante una pedaleta o tirolina a pedales que todavía se conserva.
Figura 29.- Molino Viejo, de Emilio o Perdido.
Figura 29.- Molino Viejo, de Emilio o Perdido.

Molino Viejo, de Emilio o Perdido. (Término Municipal de Berrocal) X: 716402,39 Y: 4162760,74
Molino situado en la orilla izquierda del río (Figura 29). La estructura del edificio es un paralelepípedo  de 7,18 m x 6,98 x 7,67 x 5,80 m. Construido en el siglo XVIII con mampuestos de pizarra unidos con argamasa y las bóvedas en ladrillos. Está ubicado en el sentido de la corriente el molino hace de tajamar para favorecer la entrada del agua con fuerza para mover los álabes. La cubierta plana ligeramente inclinada hacía el río solventada con los materiales ya descritos. Presenta ventanales muy estrechos y alargados, un solo acceso y cuatro contrafuertes en el sentido de la corriente. Conserva parte de la azud y el canal que conducía el agua al molino.
Molino de Tomás o del Salto. (Término Municipal de Berrocal). X: 716553,85  Y: 4166285,14
Molino ubicado en la orilla izquierda del río. Está construido en el siglo XVIII, en mampuestos de pizarra y ladrillo. Ostenta unas malas condiciones de conservación, así  se conserva sólo parte de la bóveda de la cubierta, presenta un solo vano de entrada, también posee parte de la azuda y el canal.
  1. Término Minas de Riotinto, hasta 1841 Zalamea la Real.
En Zalamea tenemos las referencias de Madoz y Antonio Domínguez Cavallero (Ruiz González, 1999).
“El río Tinto. A la distancia de ¼ de legua y sitio de los Cuatro Molinos se juntan ambas aguas, llegando a la ribera del Jarrama, que las separa una legua”. Madoz.
“El terreno es casi todo de sierra y de secano, poblado de encinas y con varias cañadas de regular calidad, buenas para la siembre de cereales. Encuéntrense diferentes canteras para piedras de molino”. Madoz.
“En el expresado río Tinto que está a orillas de Minas de Riotinto en distancia de media legua poco más o menos, hay 17 molinos de pan, que muelen todo el año con el agua del río. Los molineros que están ocupados en ellos son de varios pueblos, pero la mayor parte son vecinos de esta aldea. Las piedras que usan para la construcción de las casas son de laja…” Antonio Domínguez Cavallero (1786)
Mapa 3. Mapa del territorio de la villa de Campofrío y Ventas y sus contornos / Formado por el Br. Dn. Juan Antonio Delgado y Domínguez, Prô, natural y vecino de la misma Villa y Opositor á los Curatos Vacantes del Arzobispado de Sevilla; Tomás López de Vargas Machuca. Escala 1:140.600. 1795. Biblioteca Nacional-Mss/7306-fol. 82, r. ICA-11542600.
Mapa 3. Mapa del territorio de la villa de Campofrío y Ventas y sus contornos / Formado por el Br. Dn. Juan Antonio Delgado y Domínguez, Prô, natural y vecino de la misma Villa y Opositor á los Curatos Vacantes del Arzobispado de Sevilla; Tomás López de Vargas Machuca. Escala 1:140.600. 1795. Biblioteca Nacional-Mss/7306-fol. 82, r. ICA-11542600.

Adriano Gómez Ruiz, en un anexo del libro “Molinos en el Río Odiel” (Gomez Ruiz, 2003), hace una relación de 23 Molinos Harineros sitos en Zalamea la Real y que funcionaban en 1760. De los 23 molinos descritos, 19 estaban situados en el río Tinto, muy cerca de la unión de éste con la desembocadura del río Jaramar. Hemos fotografiado cuatro de ellos en esa zona que supuestamente se corresponde con la que Madoz denomina “sitio de los Cuatro Molinos” y en la que el plano de Juan Antonio Delgado y Domínguez sitúa 8 ingenios en el año 1795 (Mapa 3).
Respecto a los nombres de estos molinos, Adriano Gómez aporta lo siguiente: Molino de María, Molino del Carpintero, La Molinilla, Molino del Acebuche, Molino del Peral, Molino de Los Nogales, Molino de los Chaparrales, Molino de la Naya y un grupo de ellos llamados Molinos de Arriba.
La explotación de las minas de Riotinto por la RTCL, así como la electricidad, acabó con la  actividad molinera tan identificada con la población de Zalamea la Real.

CONCLUSIONES
El río Tinto con más de 100 km de longitud, discurre de norte a sur por 17 municipios de la provincia de Huelva. La historia de este río siempre ha estado ligada a la minería desde los Tartessos y, actualmente a la declaración como Paraje Natural Protegido y candidato a la declaración como integrante del Geoparque de la Cuenca Minera de Riotinto, pero poco es conocida desde el punto de vista de la actividad molinera. La actividad cerealista en la provincia de Huelva propició durante siglos la construcción de molinos en los cauces de sus ríos principales (Odiel y Tinto), aprovechando los grandes caudales en épocas invernales para poder realizar la molienda en los meses de estío, siendo el mes más productivo junio y el menos agosto. La actividad llevada a cabo en los molinos era ardua, por el mantenimiento y limpieza continua que deberían realizar durante todo el año por el acumulo progresivo de material acumulado a lo largo del cauce que a veces deterioraban las piezas integrantes de los mismos.
Hoy día apenas se mantienen en pie en cierto estado de conservación cinco de esos molinos, que con el tiempo podrían desaparecer si no se lleva a cabo las actuaciones pertinentes de conservación mediante la posibilidad de declaración bajo la figura de Bien de Interés Cultural de estos elementos que también se consideran integrantes del patrimonio industrial tristemente desaparecidas.

lunes, 18 de abril de 2016

Los molinos harineros del río Tinto a su paso por Huelva, Moguer, San Juan y Niebla (II)

José Luis Gómez y Emilio Romero. Mucha es la bibliografía y cartografía que nos aporta conocimiento sobre la existencia de molinos harineros en los márgenes del río Tinto. Para su inventario hemos tenido en cuenta la mención que de ellos se hacía en los siglos XVIII y XIX, por lo que hemos utilizado las ediciones facsímiles del Diccionario Geográfico-Histórico-Estadístico de España editado en Madrid entre 1845 y 1850 por Pascual Madoz así como un plano realizado por D. Francisco Coello, Teniente Coronel, capitán de Ingenieros en el año 1869, que forma parte del Atlas de España y sus posesiones de Ultramar. También hemos utilizado las ediciones facsímiles del Geógrafo Real D. Tomás López  (siglo XVIII) y la de Rodrigo Amador de los Ríos, Huelva.
Amador de los Ríos, mencionando a Merelo y Casademunt (Guía de Huelva y su provincia), nos aporta que en 1888 existían en la provincia de Huelva 360 molinos harineros. A partir de ahí, nos podemos hacer una idea de la importancia de dichos ingenios en la “industria”  de la época.
Sabiendo que el río Tinto poseía gran número de ellos, pasamos a localizarlos por términos municipales, siendo de gran ayuda la cartografía del ejército que nos ha proporcionado la localización y nombre de casi todos los molinos inventariados.
 TÉRMINOS DE HUELVA, MOGUER Y SAN JUAN DE PUERTO. Las referencias que tenemos de la existencia de molinos en estos términos municipales se basan en textos escritos y cartografía. De momento solo han sido encontrado restos del Molino de Nepomuceno,  en término de Moguer, gracias a su inscripción como Bien Inmueble de Catalogación General (BOJA 122, 23 de junio de 2010). Sabemos que en estos términos municipales los molinos eran mareales, es decir, aprovechaban los flujos y reflujos de las mareas para poner en movimiento los mecanismos de molienda. Estaban construidos sobre los caños y esteros del río Tinto, superponiendo a estos caños los elementos para la captación y almacenamiento de las aguas, consistentes básicamente en un sistema de compuertas y una presa o caldera. Junto a ésta y por encima del nivel hidráulico se situaban las dependencias del molino. Bajo éste se localizaban los cárcavos. La capacidad molinera oscilaba de dos a cuatro muelas.
Aunque existe constancia desde el siglo XV en los esteros de Moguer, la época de esplendor de los molinos mareales se encuadra entre los siglos XVI y XVII, creciendo de manera paulatina durante el periodo ilustrado del siglo XVIII. El declive de estos ingenios se produce a mediados del siglo XIX con la Revolución Industrial, la pérdida de los mercados coloniales y la introducción de nuevos sistemas productivos.
Desde finales del XIX hasta comienzos del siglo XX, la actividad cesa, funcionando  excepcionalmente en algunos inmuebles hasta mediados de los años cuarenta como respuesta a la falta de pan.
Figura 6. Molino de Nepomuceno (Moguer).
Figura 6. Molino de Nepomuceno (Moguer).
Molino de Nepomuceno, Moguer (Figura 6): X: 688759.276/ Y: 4126513.085
Auxiliadora García-Arreciado (1992), haciendo referencia al término de Huelva a finales de la Edad Media, sitúa en un plano los Molinos del Pasaje, del Rincón, de Anicoba y Nuevo. Sobre el Molino Nuevo, nos dice que pertenecía al Duque de Medina Sidonia, siendo el resto de propiedad particular y que en 1510 le rentó 70.000 mrs. En esos años (1509-1511), dentro del sector de la alimentación y el transporte, cifra el número de molineros en 3.
En Moguer tenemos las referencias de Madoz.
“Fertiliza el río Tinto con sus avenidas sobre 600 fanegas de tierra de labor que se encuentran en los puertos de Mampoy, la Isla y Balufo, dando impulso además a 11 molinos harineros de represa”.
“INDUSTRIA. Se encuentran en las márgenes del río, 11 molinos harineros e igual número de tahonas en la ciudad”.
Mapa 1: Plano del contorno de Huelva (Coello, 1869).
Mapa 1: Plano del contorno de Huelva (Coello, 1869).
De San Juan del Puerto se ha encontrado una referencia interesantísima de Jesús Monteagudo López-Menchero (González Cruz, 1992). A través de unos datos elaborados por él mismo sobre el poblamiento de esta Villa por entidades de población (Nomenclátor año 1860. INE. Madrid), conocemos el nombre de seis molinos harineros, curiosamente habitados por 5 personas cada uno, sitos en éste término municipal. Se trata del Molino de la Barca, Molino de la Isla, Molino del Poyo, Molino del Rincón, Molino del Vergillo y Molino Nuevo. Tenemos referencias cartográficas sitas el río Tinto de los Molinos Nuevo, de la Isla y del Rincón.
Mapa 2 : Mapa Fisiográfico del Litoral Atlántico de Andalucía (Martín Ramos, 1999).
Mapa 2 : Mapa Fisiográfico del Litoral Atlántico de Andalucía (Martín Ramos, 1999).
A falta de imágenes de los molinos que existieron en estos términos municipales, utilizamos estos dos mapas que son muy descriptivos, uno (Mapa 1) de Francisco Coello (1869) y el Mapa Fisiográfico del Litoral Atlántico de Andalucía: 1/50.000 (Mapa 2).
2. TÉRMINO DE NIEBLA.
En Niebla tenemos las referencias de Francisco de Copons y Navia (Villegas Martín, 2011).
Al Norte del puente (refiriéndose al puente romano) hay un molino de agua a corta distancia; y en las orillas del río huertas, estando las de la parte del pueblo formadas en los remansos comprendidos entre el escarpado, y la misma orilla del agua. Al Sur del pueblo y a tiro de fusil hay tres molinos también de agua sobre el mismo río, el que desde el puente a este mismo punto hace su curso por diferentes y pequeños canales, precipitándose en otros por algunas lajas”
Figura 7. Molino del Cuervo. X: 713903.231 / Y: 4147292.075.
Figura 7. Molino del Cuervo. X: 713903.231 / Y: 4147292.075.
Otra de Madoz y Pedro Valiente (Ruiz González, 1999).
“El río Tinto… de aquí pasa a la jurisdicción de Niebla por el sitio de la dehesa Río, a cuya extremidad se le une el arroyo del Helechoso, con cuyas aguas muele un molino así llamado, y otros más en Niebla”. Madoz.
El río Tinto.  Desde su nacimiento, pasa por las faldas de la sierra de Rite, que están en el término de esta villa, y desde el término de la villa de La Palma, va bajando y tiene muchos molinos de pan moler en aquel término. En la limitación del lugar de Villarrasa y al pie de colinas que mirando entre oriente y mediodía, todo el sur y mediodía y hasta poniente, tiene esta villa por la parte de allá cinco molinos, y por la de hacia esta villa, tiene otros tres, conservando las sierras de Rite su nombre hasta dos leguas de distancia de esta villa, que dejan de serlo, y las colinas que le sirven de cordillera y antemural, hasta la pasada que llaman de la Gapa, donde está el último molino, que es por dónde transitan las carreta para el vado que llaman de Marisuárez, donde llegan las embarcaciones que entran por la ría de San Juan del Puerto, a cargar maderas, vino y demás que ocurre en el comercio para la ciudad de Cádiz, Arsenal de la Carraca o Isla de León”. Pedro Valiente.
Figura 8. Molino del Helechoso. X: 706682.229 / Y: 4139806.384.
Figura 8. Molino del Helechoso. X: 706682.229 / Y: 4139806.384.
Se han localizado los 7 molinos del río Tinto y el molino del arroyo Helechoso (en la desembocadura con el río Tinto) (Figuras 7 a 14). Cinco de los molinos están en la orilla derecha (Molinos del Cuervo, del Helechoso, del Puente, de la Puerta del Buey y de San Martín) y 3 molinos en la orilla izquierda (Molinos de Loza, de Angorrilla y de la Higuera).
En cuanto a la titularidad de uno de los molinos harineros de Niebla, existe la siguiente referencia (Acosta Ferrero, 2003):
Figura 9. Molino del Puente. X: 705959.727 / Y: 4138023.695.
Figura 9. Molino del Puente. X: 705959.727 / Y: 4138023.695.
“Finquita de campo conocida como la Huerta de Lavapiés, con la casa, muebles, libros, aperos de labor, ganado y aves, que fue adquirida por ella y MR. Ernest Ewart mediante compra del antiguo molino con su presa y terreno a D. Rafael Prieto de enero de 1930”.
Figura 10. Molino de la Puerta del Buey. X: 705284.117 / Y: 4137165.370.
Figura 10. Molino de la Puerta del Buey. X: 705284.117 / Y: 4137165.370.
En cuanto al Molino del Cuervo se puede deducir su nombre por estar situado a las faldas del “Barranco del Cuervo” o “Vegas de Riotinto”, llamado vulgarmente “Vegas del Cuervo y Zapatera” (RPLPC, T. 173, L. 3
Figura 11. Molino de San Martín. X: 704421.276 / Y: 4136728.157.
Figura 11. Molino de San Martín. X: 704421.276 / Y: 4136728.157.
Figura 12. Molino de Loza. X: 704476.596 / Y: 4136650.861.
Figura 12. Molino de Loza. X: 704476.596 / Y: 4136650.861.
Figura 13. Molino de Angorilla. X: 703846.534 / Y: 4136327.359.
Figura 13. Molino de Angorilla. X: 703846.534 / Y: 4136327.359.
Figura 14. Molino de La Higuera. X: 704421.276 / Y: 4136728.157.
Figura 14. Molino de La Higuera. X: 704421.276 / Y: 4136728.157.
5, F. 98, F. 760.)
(Continuará)

domingo, 10 de abril de 2016

Molinos en el Río Tinto: Inventario de un patrimonio olvidado (I)

José Luis Gómez y Emilio Romero. La riqueza cerealista de la Provincia de Huelva, propició durante siglos la instalación de un gran número de molinos harineros en los márgenes del río Tinto así como en los afluentes que lo alimentaban. Estas máquinas, que forman parte de nuestra historia, podemos encontrarlas actualmente, en muy mal estado de conservación aún siendo el patrimonio histórico-industrial, hoy en día considerado y digno de ser recuperado y mantenido.
El estudio de los molinos de agua se caracteriza por el esfuerzo en determinar históricamente sus inicios. Por ello, de manera reiterada se utilizan datos que son escasos y terminan siendo frecuentes. En ellos se da noticia del ingenio y de su antigüedad, pero no de su estandarización. Algunos autores (García Tapias, 1987) suponen que en un principio se ajustaban a la simplicidad de los denominados molinos griegos o nórdicos y que más tarde irían desarrollándose en formas y técnicas hasta llegar a los inicios de la cultura hidráulica medieval.

Figura 1. Reconstrucción de molino encontrado en el Ágora de Atenas perteneciente al siglo I a. de C. (Flores Arroyuelo, 1993).
Figura 1. Reconstrucción de molino encontrado en el Ágora de Atenas perteneciente al siglo I a. de C. (Flores Arroyuelo, 1993).
Hacia el año 27 a. C. tenemos la descripción que Vitrubio hace de los molinos, describiendo someramente dichos ingenios, compuestos de una rueda de corriente baja que transmite el movimiento a las muelas a través del engranaje de otras dos ruedas dentadas. A este modelo que describe Vitrubio corresponde el molino descubierto en el Agora de Atenas (Figura 1), arqueológicamente datado en el siglo V, con la única diferencia en el modo de recibir el agua y que con matices, sería a la postre el utilizado en época feudal.
En el siglo XVI, Juanelo da noticias de un molino de rueda vertical, que   aunque es el más común, no da las mejores prestaciones. Por ello llega a establecer que el molino de rodezno y cubo es el de mejores fórmulas (González Tascón, 1986). En el siglo XVIII, Villarreal (Munibe, 1990) pone aún de manifiesto la existencia de molinos de rueda vertical, pero al igual que Juanelo,  aduce que las máquinas más atrasadas estaban en manos de la plebe y las más eficaces en las de los más pudientes. El empleo de máquinas hidráulicas como fuerza motriz también se empleó en la zona que nos ocupa para accionar las fundiciones desde 1741 hasta la introducción de la maquinaria de vapor en 1873.

Figura 2. Molino feudal o de rueda vertical y Molino de rodezno (Sánchez Jiménez, inédito).
Figura 2. Molino feudal o de rueda vertical y Molino de rodezno (Sánchez Jiménez, inédito).

El molino feudal (figura 2) tenía una mecánica y técnica inferior al de rodezno, pero su capacidad de producción era mayor, causa ésta última de su aceptación dentro de economías de superproducción. El feudalismo podía sostener un equipo de mantenimiento poco accesible a la economía familiar de los campesinos. El complejo mecanismo de transmisión de este enorme molino, origen de frecuentes descalabros en la maquinaria, no era óbice para aquellos potentados que podían mantener un organigrama humano dedicado a su mantenimiento: oficial molinero, aprendiz, maquinero, encargado de ruedas, ejes y engranajes, encargado del agua, encargado del picado de muelas… A esto se le sumaba la construcción, con excelentes materiales, de grandes presas y edificios.
El molino popular es descrito por Juanelo como más común, con una mecánica idéntica a la del modelo feudal, pero con una carpintería y obra muy precaria, lo que provocaba muchas averías y escaso rendimiento. Por el contrario, y a su favor, el aprovechamiento de energía era mínimo.
El reto técnico del molino popular lo asume el molino de rodezno y cubo (figura 2), con una transmisión directa que eliminaba los complicados elementos de transmisión de la rueda vertical, por lo que se reducían los espacios, se evitaba la construcción de presas y edificios de gran fábrica, se reducía al mínimo el mantenimiento y se establecía un mayor ahorro de energía. Todo esto hacía posible la adaptación de molinos a cursos de escasa corriente, proyectados a niveles muy simples, lo que unido a razones más de subsistencia que a superproducción, motivó la lenta expansión del molino de rodezno en la agricultura.
¿CÓMO TRABAJABAN ESTOS MOLINOS? La descripción técnica del molino de rodezno la encontramos de muy diversos estilos. Unos autores la hacen empezando por el mecanismo del ingenio, otros por el edificio donde se aloja, otros por el funcionamiento y trabajo del molinero, etc. Pensamos que lo más práctico para empezar a conocer los molinos del río Tinto es describir lo que vemos desde fuera, es decir, localizar el molino propiamente dicho así como su presa o azud. A partir de ahí, entrar en el molino y ver los elementos del piso superior o cuarto de molienda, seguidamente bajar al “infierno” o cárcava, que es la zona donde se encuentra el rodezno. Una vez que nos hacemos una idea general de todo lo visto, podemos recrear el funcionamiento del mecanismo y relacionarlo con el trabajo del molinero.
A partir de ahí se podría profundizar más describiendo los métodos de construcción del conjunto, transporte de piedras, mantenimiento de los elementos, “modus vivendum” del molinero, etc. Empezaremos por tanto con lo que veremos en el exterior de los molinos del río Tinto.
a) Exterior del molino.

Figura 3. Molino de Polo o de La Torre (Villarrasa)
Figura 3. Molino de Polo o de La Torre (Villarrasa)
En el exterior (figura 3) encontramos la conducción de agua hasta el molino (presa o azud) y el edificio del molino, que suele estar en la orilla, fuera del alcance de crecidas e inundaciones. La mayoría de molinos del río Tinto se inundan  en períodos invernales y algunos de ellos fueron totalmente inutilizados (destruidos) por no haberles dado la ubicación adecuada.
Los molinos presentan variadas construcciones, pueden ser rectangulares con tejados a una o dos aguas, rectangulares con tejados de bóveda de medio cañón,  redondos con tejado en falsa cúpula, incluso podemos encontrarnos cuatro muros sin techumbre o solo la techumbre. Éstas están simplemente enlucidas con argamasa y otras cubiertas con ladrillos en espiga sobre mampostería.
Los elementos de fábrica del molino suelen ser lajas, cantos rodados, ladrillos macizos, traviesas de madera y tejas de espiga. Los ladrillos y traviesas de madera parecen ser de reparaciones relativamente recientes (a partir de 1873 fecha en que se inicia la construcción del ferrocarril de Riotinto-Huelva por la RTCL).
b) Interior del molino.

Figura 4. Interior del Molino Nuevo o de San Rafael de los Santos (La Palma del Condado).
Figura 4. Interior del Molino Nuevo o de San Rafael de los Santos (La Palma del Condado).
En la sala del molino (figura 4), en el piso superior (que presenta varios huecos de aireación), encontraríamos el sistema de alimentación constituido por la tolva o recipiente para el grano. Podría estar colgada de una traviesa de madera que iría de pared a pared o sujeta a una traviesa colocada desde el techo del molino hasta el suelo. Solían tener forma de tronco piramidal cuadrado e invertido y  una capacidad de entre 50 y 200 kg. según el molino. Estarían fabricadas en tejido basto las más antiguas, siendo las más modernas de madera. La tolva presentaba una pequeña abertura en su parte inferior por la que caía el grano al ojo (orificio de entrada a la piedra molar superior (volandera). A la tolva se le colocaba un cordel por la parte de arriba, con un nudo y una esquila (campanita) en la parte de fuera para que cuando el trigo bajara produjera un campanilleo que sirviera de aviso al molinero de que había poco trigo y era momento de hacerse otra molienda.
Bajo la tolva veríamos las dos piedras circulares de moler, una sobre otra, la superior llamada volandera y la inferior solera. Ambas estaban colocadas sobre el alfanje, especie de “mesa de trabajo” construida en mampostería o con  piedras de moler ya desechadas, que ayudaba al molinero a trabajar con una postura más erguida. La piedra volandera, en su cara inferior dispone de una mueca donde va alojada la lavija, parte de la espada que le proporciona el giro.
Alrededor de las dos piedras veríamos el guardapolvo, artilugio construido en esparto o madera y que servía para que el grano triturado por las piedras en su giro, transformado en harina, fuera recogido y no saliese despedido de entre sus dos ruedas. Del guardapolvo, la harina era conducida por la piquera al harinal, recipiente construido en piedra o madera, donde ésta se recogía antes de ser tratada. En algunos molinos, el harinal estaba conectado con la paradera del saetillo. Con ello se conseguía que al estar lleno, la molienda se detuviese sin necesitar de la vigilancia del molinero.
Dentro del molino encontraríamos también la cabria, “grúa” de madera utilizada para levantar la piedra volandera y voltearla. La cabria disponía de una tenaza metálica que se engarzaba en unos agujeros laterales que tenía la piedra. Al ser volteada, la piedra presentaba su cara inferior facilitando el trabajo de picado o rayado, tarea que el molinero solía hacer dos veces al año. Con picos, buriles y azuelas de hierros templados, el molinero afinaba la superficie de las piedras, perfilando sus superficies, estrías y rayones. También utilizaba una regla cuyo borde se manchaba con la misma  agua del río Tinto (colorante natural por su tono rojizo) que detectaba las irregularidades de la superficie.
Por último, además de los utensilios propios del molinero y de algún mobiliario muy austero, en el cuarto de molienda encontraríamos la palanca de alivio,  “mando” que servía para ajustar o calibrar  la distancia entre las piedras del molino. Las muelas no podían rozar entre ellas, eso haría imposible el giro (podían pesar hasta 600 kg.) y se mezclarían restos de roca con la harina. El tipo de grano, la humedad y la  velocidad de la piedra volandera hacían necesario un trabajo de calibrado milimétrico, para lo cual el molinero utilizaba el aliviador, un artilugio que se manejaba desde el interior del molino y que con una vara unida al puente, era capaz de mover todo el sistema rotor del rodezno.
c) Bajar al “infierno”.
El infierno o cárcava es la parte inferior, construida bajo le sala de molienda (figura 5). Es una cavidad en la que se aloja el sistema motriz y que presenta hacia el exterior una abertura en forma de arco por la que sale despedida el agua. En función del número de piedras que tenga el molino, dispondrá de más o menos cárcavas, lo que exteriormente dará a la construcción una peculiar estética. En el río Tinto podemos encontrar molinos con una cárcava y hasta con cuatro cárcavas.
Asomados a la cárcava veremos en primer lugar el rodezno, pieza fundamental del molino y que le da su nombre. Se trata de una rueda hidráulica con paletas curvas o planas y eje vertical. Es una rueda doble de madera o hierro donde van encastradas las paletas o álabes. Los molinos del río Tinto tenían rodeznos con aspas de madera de pino muy bien engarzadas unas con otras y cogidas con clavos de jara, no siendo aconsejable el uso del hierro debido al pH de sus aguas. Dicha rueda va unida a la maza en la que encaja el árbol y a su vez el badil o espada, sujeto mediante cinchos metálico o sortijas. La maza, el árbol y la espada forman el eje del rodezno, que se encarga de transmitir el movimiento a la piedra volandera.
Dispone también de una viga de madera o puente, sobre la que gira el rodezno (el giro lo hacen dos piezas metálicas, la punta (que forma parte del rodezno) y la apoyadera (que está en el puente) y que tiene dos funciones: impide que el rodezno se empotre en el suelo y permite aliviar/calibrar las piedras molares. El puente se sujeta por un lado a la pared de la cárcava mediante la cama, pieza de madera que le permite cierta movilidad y por el otro, a la vara de alivio, que conectada con la palanca de alivio, facilitan el movimiento vertical de  todo el sistema rotor del rodezno.
El último elemento que vemos en “el infierno” es el saetillo, pieza que podía ser construida en piedra, madera o hierro. Conectada con el cao (boca de entrada de agua al molino) proyectaba un chorro de agua con la presión suficiente para que al golpear en los álabes, mover el rodezno, el cual hacía girar el árbol y a su vez transmitía este giro a la piedra volandera.

Figura 5. Esquema de molino de rodezno (Soto Gálvez et al., 2007).
Figura 5. Esquema de molino de rodezno (Soto Gálvez et al., 2007).

El saetillo disponía de una compuerta o paradera, que se manipulada desde la sala de molienda, abriendo o cerrando el paso del agua, para mover o parar el molino. La compuerta podía estar conectada al harinal o ser manejada manualmente.
(Continuará)

Huelva Buenas Noticias, 9 de abril de 2016