domingo, 22 de agosto de 2010

William Paterson Rutherford (1877-1963)

William Paterson Rutherford que durante tantos años dirigió los asuntos de la Compañía de Azufre y Cobre de Tharsis Ltda. hubiera sido una destacada figura en cualquier compañía. Nacido el 15 de Noviembre de 1877, pasó su niñez desde la edad de cuatro años en España donde su padre había sido enviado como jefe administrativo de Tharsis. Se educó en el Colegio George Heriot de Edimburgo, graduándose más tarde como ingeniero en la Real Escuela de Minas de Londres. Pasó tres años en las Minas de Rio Tinto, España, y a continuación realizó trabajos de prospección en Australia y Japón. En 1906 regresó a Gran Bretaña donde contrajo matrimonio con Louisa Marion Robinson, a quien había conocido en Río Tinto, marchando al poco tiempo la pareja de recién casados a la región del Cáucaso, donde Mr. Rutherford trabajó cuatro años como ingeniero de Minas. En 1910, regresó a Glasgow a petición de la Tharsis Co. para ocupar el puesto de Subdirector bajo las órdenes de su padre. Al jubilarse este, le sucedió como Director siendo nombrado, en 1916, Director General, puesto al que cuatro años tarde sumó la de Presidente del Consejo. Desde aquella época y hasta su muerte, acaecida el 1 de Septiembre de 1963, casi podría decirse que la propia Compañía era su Presidente, no pudiéndose haber entregado un hombre más de corazón a los asuntos de una empresa que Mr. Rutherford a los destinos de su querida Tharsis. Con el tiempo la Compañía paso a convertirse en su propia vida, de tal manera que, aparte del deporte de las regatas que practicaba con su viejo amigo Crawford Hogarth, carecía de hecho de cualquier otra ocupación o distracción. Las minas, integradas por unas 12.000 almas cuya subsistencia dependía de la Compañía, representaban para él, no solo un interés que le absorbía por entero sino casi un legado sagrado. Conocido afectuosamente en España por “Don Guillermo”, su trato con los empleados fue cordial y personal, de una manera que hubiera podido resultar extraña en Inglaterra. Amaba a España y a los españoles mirando siempre a sus empleados como un padre mira a sus hijos. Muchos de los que le conocieron, le describieron como una figura legendaria. Las leyendas pueden ser de muchas clases, pero la leyenda que ha creado Mr. Rutherford es una de la que cualquier hombre se sentiría orgulloso.

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